Cocina para vagonetas: mamia (aka cuajada)

May 02, 14 Cocina para vagonetas: mamia (aka cuajada)

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Uve estrenó su flamante medidor de temperatura para preparar cuajada de leche de oveja (mamia o gatxato), casera y deliciosa. De preparación tan tremendamente sencilla que entraríamos en el Top Ten de los vagos si acudimos al lineal del súper a comprar un vasito de barro de este delicioso postre. Avisados quedan.

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Bienvenidos a La Cuchara de San Telmo (Donostia)

Dic 03, 13 Bienvenidos a La Cuchara de San Telmo (Donostia)

Publicado por en Bienvenidos, Destacado, Donostia-San Sebastián, Gipuzkoa

(+26 rating, 6 votes)Cargando… ¡Uff!, la encontré, menos mal. Creí haber perdido una de mis fotos favoritas. Qué bien encuadrada, qué momento aquel. Este objeto de mi deseo, alegre y colorista, decora una de las paredes del bar restaurante La Cuchara de San Telmo, concretamente, la que da a la calle Santa Corda, callejón (del amor) algo más conocido como trasera de “la treintayuno de agosto”. Y a mí la imagen, obra de Eva Garcés (ilustradora, pintora, humorista gráfica y más cosas con i), me resulta de lo más simpática. Me presta contemplarla, no lo sé, me relaja, parece que te está invitando… ¿Hace un vino? Todo menos stress. O díganme si no. Esa pose desenfadada de nuestras tres protagonistas, con la mirada al frente, sin titubeo;  desafiante la de la izquierda, resignada a la diestra y algo afectada la que nos mira de frente, vaso en mano. Calma chicha, eso sí, sin prisa. Vinito y charleta. De qué hablarán, digo yo. Y esa estética pretendidamente cuidada y, quizás, algo vulgar. Tiaras y flores adornando el cabello, zarcillos en las orejas, muy azulonas las sombras de ojos y carmín por doquier; bikinis de rayas y topos, plataformas y taconazos… y, mi preferida, medias negras de redecilla con blonda a la altura del medio muslo y una no muy fina lencería rojo pasión. Olé, vaya tres. Apenas reparo en los dos chuchos de apariencia despistada que las escoltan bajo la mesa, se ve que no soy amante de los animales. Sin embargo, descubro que al fondo vuelan cucharas y corazones, como no podía ser de otra manera, ya que, según los chicos de La Cuchara, allí cocinan «para que todo el mundo se quiera un poco más”. Lo dicho, sus deseos son órdenes. Comamos pues. (Uve) web de La Cuchara de San Telmo ver ubicación 31 de Agosto, 28 -trasera-; Donostia-San Sebastián (Gipuzkoa) * Lo Que Coma Don Manuel destaca en la sección Bienvenidos aquellos ornatos, muñecos, carteles, dibujos y otras decoraciones singulares que, con cierta gracia,...

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Fish & chips, según José Pizarro

(+17 rating, 4 votes)Cargando… Empiezo confesando que ayer llegué tarde a la Jam Session Londres – España, en la jornada inaugural de San Sebastián Gastronomika 2013. Un retraso más que justificado, por supuesto, pero tarde al fin y al cabo. Y eso implica que me perdiera la primera intervención y la mitad de la segunda. Con esto, no pretendo más que justificar que la opinión tan personal en la que se basa este post, puede que no sea compartida por muchos lectores. Entendible. No escuché a Iván Ortiz y Neftalí Cumplido (Restaurante Hispania), llegué a mitad de cocción de la receta de César García (R. Ibérica), y permanecí atenta a Alberto Criado (R .Cambio de Tercio) y al último ponente, José Pizarro (R. Pizarro). Todos ellos españoles afincados en la ciudad de la niebla, con sendos establecimientos londinenses. Adoro Londres. ¿Si me dan a elegir? Me quedo con José Pizarro. No es que piense siempre que los últimos serán los primeros y todo eso… Además, lamento que los retrasos acumulados en las anteriores intervenciones derivasen en una excesivamente rápida actuación del extremeño Pizarro. Muy rápida, demasiado. Pero ágil y emotiva. Me gustó. Empezó solicitando al público asistente permiso para emitir un vídeo. En inglés, se disculpó. En su propio inglés. Un repaso a sus orígenes con más de una referencia a “my mother and my grandma”, y a “my madre and my abuela”. Con imágenes de sus dos establecimientos, sus tapas,  su alta cocina y una foto final junto a sus padres. Dedicado. Gran aplauso. Y tras las prisas impuestas por el propio moderador, se lanzó a la explicación de un tópico. Y un típico, “Fish & Chips”. Él explicaba, en modo showman, mientras cocinaban sus ayudantes. En los anteriores casos, los que vi, era el propio cocinero el que se ocupaba de la elaboración. Pero a mi me gustó escucharle. Más relajado que el resto, sin moverse de aquí para allá, de la cocina a la encimera, de la encimera al horno… Él más a la cámara. Creo que sabe venderse. Y comenzó con la elaboración del plato. ¿El fish? Bacalao, marinado dos horas con pimentón de...

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¿Ajo cocido, ajo perdido? Yo digo que no.

Oct 01, 13 ¿Ajo cocido, ajo perdido? Yo digo que no.

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(+30 rating, 6 votes)Cargando… Gastronomía y corazón van más unidos de lo que creemos. No hay más que echar un ojo al papel couché (sí, el que sólo ojeamos en la pelu, ¡ja!) y descubrir esas perlas que salen de ciertas boquitas pintadas. Desde el mítico “Andreíta cómete el pollo”, hasta el archiconocido “España huele a ajo”. Olé por la exspicegirl-diseñadora-empresaria. Qué tendrá ella en contra del rey de los ‘antis’: antiséptico, anticoagulante, antiinflamatorio. Se ve que en su dieta alcalina ni gazpacho, ni alli-oli, ni ajoarriero. ¿Sopas de qué? Excuse me, Vicky. Pues yo soy infinitamente menos glamurosa pero mucho más mediterránea, dónde vamos a parar. Y en mi casa jamás faltan ajos. A cascoporro. Los adquiero por ristras, bien ricos, y los cuelgo en la despensa. Que se atrevan los vampiros. Y como, además, soy muy vaga, echo mano de la memoria y procuro fusilar aquellas recetas que me han resultado curiosas, sabrosas y sencillas, como una de ajos cocidos que hace mucho degusté en Asador Gomilaz (Ochandiano). Allí presumían de larga cocción tradicional y presentaban los dientes (de ajo, claro) sueltos, regados con una suave vinagreta. Pero como en esta sección me han dicho que tengo que parecer holgazana, opto por la rapidez del microondas. Y, en escasos minutos, pongo cara de interesante y doy el pego. Peazo receta. Importante, que la materia prima sea buena. Nada de ajos chuchurridos. Yo preparo la cabeza entera, retirando la piel más áspera y externa; realizo un corte en la parte superior, a modo de tapa, la coloco en un recipiente, riego con un chorrito de aceite y tres minutos a máxima potencia (dependerá de cada microondas, ajustar el tiempo hasta que los dientes se noten blanditos). Listo. Me gusta emplatarla entera, sin separar las unidades, y casi mejor sin vinagreta, que el ajo queda suave y se disfruta más su sabor. El aliño puede prepararse aparte, y disponer de él a gusto del consumidor. Y, sí, diría que es más que recomendable para...

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Casa Zoilo (Valderas). ¿Repasamos los diez Mandamientos?

Sep 12, 13 Casa Zoilo (Valderas). ¿Repasamos los diez Mandamientos?

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(+64 rating, 14 votes)Cargando… A veces, una siente la necesidad de reconciliarse consigo misma, o de purgar ese punto de mal genio con el que, frecuente y desgraciadamente, ya no sorprende a muchos de los que le rodean. Esas mismas veces, basta aprovechar un momento de provocada coincidencia familiar, y en un arranque de generosidad, invitar a comer a parte de la familia, padres, hermanas, hijas, sobrinas y/o demás apegados, los presentes en el momento, sin convocatorias previas. Pues dicho y hecho. Me gusta conducir, me relaja, me permite pensar… Vaaaaale, llamémosle  morriña, tal vez. Así que me hice la encontradiza, ¡tachán! Y, como quien no quiere la cosa, me planté en tierras castellanas; qué fácil, sabía que me los iba a encontrar allí. Tras las caras de sorpresa, abrazos, besuqueo, perotúquehacesaquí y demás, les propuse ir a comer. Como me conozco el percal, previamente arrastré a un rincón al patriarca con la intención de avisar de que yo me haría cargo de la dolorosa. Prometo que lo intenté con la mejor de mis sonrisas, y hasta con caída de ojos, pero hubo que recurrir al “innegociable, he dicho” para lograr mi fin. ¿Pero ésta no venía en modo reconciliación?, me pareció escuchar. Hacía mucho calor aquel sábado y no era plan meterse entre pecho y espalda una de cocido maragato, ése que se come al revés. Ya se sabe, luego nos entran sudores, sopor inevitable y, a alguno más que a otras, necesidad de siesta. Así que dejamos la visita a Castrillo de los Polvazares para otra ocasión. Precioso pueblo, por cierto. Sinceramente, y para qué negarlo, yo iba con antojo de bacalao con pimentón, claro, lo típico por la zona. A falta de otras ideas, pusimos rumbo a Valderas, un pequeño pueblo leonés donde se ubican tres establecimientos que presumen de despacharlo bien rico en sus cartas: Casa Zoilo, El Rebeco y Gatito (miau). Y aquí y ahora entono el ‘mea culpa’ y reconozco el error, por no haberme informado debidamente y...

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Bienvenidos a El Ruedo (Benavente)

Ago 06, 13 Bienvenidos a El Ruedo (Benavente)

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(+30 rating, 6 votes)Cargando… Los expertos en la materia, los muy expertos, podrán opinar hasta incluso concluir, que este bienvenidos ni tiene gracia ni es original. Siga intentándolo (señorita), como en las tapas de los yogures. Sniff. Superado el momento frustración, me refugio en el ambiente taurino que envuelve al Bar El Ruedo, que tiene su aquel. Porque aunque no domino el arte del toreo, reconozco en él un mundo diferente, un sinfín de palabras bellas, de artes y suertes, de lances, de pasión y superstición. Despierta mi curiosidad desde el nombre del toro, al pase afarolado, la verónica o un recibimiento “a puerta gayola”. Y ya que esto va de toros, primer aviso: no seré yo la que presuma de lo que no puede presumir. Es como decir que una entiende de música y no sabe lo que es un punk rocker. Los toros no son lo mío, qué va; son lo de ese hombre menudo y de pelo cano, aspecto serio (y trato excesivamente tosco a mi parecer), amo y señor de la taberna, quien nos descubre en su negocio a sus dos grandes amores, los toros y el vino. ¿Alguien dijo complicado? Dejando atrás el Castillo de la Mota, uno de tantos “castillos de la mota” que adornan nuestra geografía, pregunten a un lugareño de bien, de fiar casi siempre, dónde degustar un buen caldo, con conocimiento, servido en copa grande, de boca estrecha y a su justa temperatura. Apostaría mi colgante favorito a que les remite sin pestañear a El Ruedo, que para algo se ha ganado la fama de servir los mejores morapios de Benavente. Segundo aviso: no nos confundamos, precios cuasidonostiarras. Saciar su sed a base de cortos de cerveza o “vinos” en la villa zamorana es más que asequible. Tomar un buen vino, se paga. Como el recomendado del día, “hoy Liberalia, Toro, 2,20 €”. Rico, sí. A dos veinte, también. Se acompaña de tapa, faltaría más, esto es Castilla: morros, sesos, cecina, chorizo al vino, panceta...

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Por comentar: ¿Mejor cuanto más cerca? No siempre

Jun 29, 13 Por comentar: ¿Mejor cuanto más cerca? No siempre

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(+60 rating, 12 votes)Cargando… Vale que todos estemos deseosos de verano, de ese sol que se ha empeñado en esconderse más de la cuenta. Vale que necesitemos disfrutar el aperitivo en terraza, haciéndonos los fuertes; sin sombrilla, ¡ea!, que llevo protección 50. Todo vale. Todo menos la falta de decoro/recato. Y es que no llego a comprender, me hace daño al ojo (soy así), no puedo con ese personaje que se te sienta al lado, close to you, o que apoya su axila junto a las gambas de la barra (¡qué culpa tendrán las pobres gambas!), como recién salido de la playa. O como si todavía estuviese en ella. Y repito recién, por esos cuerpos serranos embadurnados en crema; de coco, para más inri y aroma. Sudorosos todos ellos, pies enchancletados con bien de arena, sin camiseta, bañador súper-mega-ajustado, segunda piel, ¡buah! Y cada vez que la canícula me deleita con tal espectáculo, se me corta hasta la mahonesa, y viene a mi mente un artículo de Arturo Pérez Reverte de hace ya unos años. Diré que soy más fan de los artículos de Reverte que de su novela. Y que aquel verano, aquel largo y cálido verano, su reseña semanal en cuestión vinculaba indumentaria con gastronomía, o más bien ciertos hábitos (malos) en el vestir con ciertas actitudes (peores, aún) a la hora de comer. Se me antojó gracioso el relato, quedando grabado en mi subconsciente por numerosas razones. Entre ellas, su título, tan musical y fácil de recordar: “No me pises que llevo chanclas”. También por su contenido, con el que comulgaba (y comulgo) totalmente, de principio a fin. Hoy puedo afirmar que es atemporal, que hay cosas que no cambian, por muy europeos que nos sintamos. Reverte presenta un país de pandereta con esa ironía tan suya, relatando su experiencia en dos situaciones muy diferentes en las que tuvo el honor de compartir espacio con varios de los referidos pepepiscinas; la primera, degustando unas manitas de cerdo en salsa de cigalas,...

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Bienvenidos a Mesón El Pícaro (Benavente)

Jun 05, 13 Bienvenidos a Mesón El Pícaro (Benavente)

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Pícaro: bribón, chusco, culebrón, fullero, galopín, granuja, ladino, marrullero, perillán, randa, rufián, sátrapa, socarrón, truhán, tunante… Y no sigo por no aburrir. Pero cuánto sinónimo nos ofrece la RAE de esta simpática palabra que, además de definir un género literario, pone nombre al restaurante que hace años detentó el título de más afamado de la comarca de Benavente y los Valles, en plena Tierra de Campos.   Pues bien, mi sensación al atravesar el umbral del citado local es que podría llegar a toparme con el mismísimo Buscón, e incluso compartir mantel con el hambriento Lazarillo. Quizás por la rústica decoración del lugar, por la indumentaria de los camareros, por las recias sillas tan castellanas o por el amarilleado de sus paredes. Es la propia literatura picaresca la que nos presenta al pícaro como el antihéroe, hábil y descarado, capaz de utilizar todas sus artes y disimulos para lograr lo que desea. Lo que hoy diríamos un listillo. Descarao. ¿El anticaballero? Tal vez. Por eso sorprende que el Mesón El Pícaro, especializado en lechazo y jarrete de cordero, nos reciba a sus puertas con un “Ésta es la mansión del caballero”. Desconozco los motivos de tal título y, sin tiempo de documentarme, no me aventuraré a hacer suposiciones, que nos conocemos. Pero me gustaría imaginar que existe la pretensión de limpiar la imagen de ese personaje astuto y marginado, hambriento pero a la vez holgazán: «[…] porque siempre quise más comer berzas y ajos sin trabajar, que capones y gallinas trabajando […]» (Uve) web de El Pícaro ver ubicación C/ Dominicas 4; 49600 Benavente (Zamora) 980 63 17 93 / 980633171 / 628002235 * Lo Que Coma Don Manuel destaca en la sección Bienvenidos aquellos ornatos, muñecos, carteles, dibujos y otras decoraciones singulares que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías, tascas y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar * UveEs de números y tiene un secreto para conservar su línea. Sus amigos se preguntan...

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Cocina para vagonetas: hojaldres de morcilla, txistorra…

Mar 18, 13 Cocina para vagonetas: hojaldres de morcilla, txistorra…

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Ya me lo decía mi madre: siempre hay que estar preparada, por lo que pueda pasar. Que nunca sabes quién llamará a tu puerta; da igual jueves que domingo, incluso miércoles. Y allí se plantó ella, la madre que me parió. La que sutilmente, y sin dejar de mediar palabra, va a revisar, con el rabillo del ojo, si en el cajón de la verdura lucen tersos puerros y aún más tersas zanahorias, cebolletas, ajos tiernos o cebollino. La misma que me enseñó a cortar en cuartos, paisana o juliana, y que cocina como los ángeles… Y ya que dicen que bodega no me falta, aunque en ocasiones no cumpla con la cerveza, no voy a agasajarle con una simple lata de berberechos, que aunque con limón y pimienta no resultan nada despreciables, no me dejan a la altura de las circunstancias. Por eso no está de más abastecerse con un par de rollos de masa de hojaldre, ni guardar una txistorra envasada al vacío, ni descubrir que no olvido la morcilla de arroz. De Burgos, preferiblemente. Y mientras ella lleva a cabo la prospección de mi cocina (que nos conocemos), precalentamos el horno, extendemos la masa, enrollamos cada media txitorra y la morcilla entera. Y, sin demasiada precisión, troceamos pedazos irregulares con un toque informal, que estamos en familia. Colocamos todo en una bandeja a media altura… y, poco a poco, aquello va cogiendo color, mientras paso el examen de mi pulcra cocina. Y con mis guantes de horno, tinerfeños por cierto, emplataremos la comanda, con cierta delicadeza, y presumiremos de aperitivo que, aunque sencillo, resulta de lo más aparente. Sí, yo confieso. Lo dicho. Mejor estar preparada. Nunca sabes cuando alguien va a apreciar que tu camisa no está adecuadamente planchada. (Uve) PD: si te animas con esta preparación, como buen vagoneta, sigue sin rechistar las indicaciones, concernientes a temperatura y tiempo, del fabricante del hojaldre. UveEs de números y tiene un secreto para conservar su línea. Sus amigos se preguntan por...

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Cocina para vagonetas: tarta de queso Philadelphia, el postre estrella de Uve

Nov 03, 12 Cocina para vagonetas: tarta de queso Philadelphia, el postre estrella de Uve

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A vagonetas no nos gana nadie, así que forzamos el comeback de la añorada Uve recuperando en Cocina para vagonetas su estupenda tarta de queso Philadelphia… Ja. Lo que se aprende en Don Manuel. Ha sido leer el cupcakes de Ana R y pensar en la cena de hoy. Es sábado y tengo invitados, comensales agradecidos, más de salado que de dulce, que aprecian un buen asado o una lucida cazuela de merluza en salsa con la sinceridad de quien deja el plato limpio. Sugieren traer el postre… ¿Debería preocuparme? Obligatorio mejorar mi imagen repostera. Y lo voy a hacer, vaya que sí. Sorprenderé al personal con un postre más vistoso que gustoso. Pero sin arriesgar lo más mínimo: mi tarta estrella pero en formato chic. Raciones individuales, que está de moda lo single. Base de galleta y crema de queso Philadelphia con nata y gelatina de limón. Alternaré variedad de mermeladas, rojas, arándanos, frambuesa y fresa, para todos los gustos. Nadie negará que quedar, quedará al menos decorativo… INGREDIENTES: Para la base: 1 paquete de galletas María (aprox. 35 galletas). Las más sencillas, mejor, no ‘dorada’. 5 cucharadas soperas de mantequilla. Para la crema: 1 tarrina de queso Philadelphia (200 grs). ½ litro de nata. Gelatina de limón (1 sobre para preparar en 250 cc de agua). Para decorar: Mermelada roja (arándanos, mora, fresa, frambuesa… al gusto). Zumo de limón. PREPARACIÓN: siempre mejor la víspera Base: Triturar bien las galletas (yo lo hago con accesorio de la batidora). Derretir la mantequilla y mezclar bien con la galleta. Colocar la pasta sobre la base del molde (molde de los que se separa la base) repartiendo y presionando con la mano hasta que quede una base uniforme. Opcional, hornear 10 minutos. Crema: Mezclar en la batidora la nata y el queso. Preparar la gelatina (hervir 250 cc de agua y mezclar 1 sobre) y directamente añadir a la mezcla. Batir todo bien y repartir sobre la base de galleta. Al frigorífico… y a la mañana...

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Bar Restaurante Buenavista (Donostia). De bravas, calamares y otros misterios

(+6 rating, 2 votes)Cargando… Tenía un compañero de clase que era único asignando motes. Cualquier excusa, parecidos razonables, dotes o actitudes, todo valía para empaquetar un alias que, confieso, tenía su gracia. Desde Ventosillos a C3PO, pasando por Betty Missiego, Holakaixo y demás… Son sólo algunos de los que recuerdo, y la verdad es que nunca me confesó si a mi me había caído renombre similar. Sólo me decía que “lo hacía desde el cariño”. Mejor no saber. Y esto viene a cuento porque hace un par de semanas, descubrí el significado de un alias que llevaba años escuchando y utilizando, pero sin conocer realmente a qué respondía. Sucedió cuando acudimos al Buenavista, un bar-restaurante ubicado en la subida al barrio de Igueldo, en Donostia-San Sebastián, a disfrutar del aperitivo en su agradable terraza con vistas al Cantábrico. Es éste, desde siempre, uno de mis lugares favoritos para dejarse caer en las mañanas de domingo. Y tampoco es que tenga nada especial. Bueno, sí, su agradable terraza tipo patio, que se llena en cuanto sale el sol. Visitado por todo tipo de generaciones, lo recuerdo especialmente cuando, saliendo de un examen mañanero, nos citábamos alrededor de sus mesas para ahogar las penas; que con sidra todo se ve de otra manera. Como manda la tradición, acompañábamos el líquido elemento con unas raciones de bravas y rabas. Volviendo al domingo en cuestión, llegamos y en la barra, Angelito (a punto de jubilarse y todavía le llaman así) y El Paisa. Extrañamente simpáticos y excesivamente amables para lo que me tienen acostumbrados, saludaron con cierta efusividad. ¿Es a mi? Va a ser que no. Nos acompañaba mi padre, y él, asiduo de este lugar, era el motivo de las amplias sonrisas. Ciertamente, no se dirigían al resto de los presentes, ni pretendían agradar con cucamonas a las niñas. En la misma barra demandamos dos de txakoli (escanciado, muy guipuzcoano), un crianza “del más vendido”, una de agua, Kas de naranja, batido de chocolate y una ración...

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Asador Lukainkategi (Donostia). Apuesta casera y segura

Feb 06, 12 Asador Lukainkategi (Donostia). Apuesta casera y segura

Publicado por en Euskadi, Gipuzkoa

Tocaba cambio, sí señor. Llevaba ya demasiado tiempo este caserío con la misma carta, sin alterar una sola letra. Y es que dicho lugar, perdido en el monte, en el límite entre Usúrbil y San Sebastián, es el claro ejemplo de que el ‘boca-oreja’ funciona. Que yo sepa, no se ha prodigado demasiado en los mundos del marketing, ni ha hecho grandes inversiones para ver su nombre rubricado en la prensa local. Tampoco le ha hecho falta. Quien lo conoce lo hace por su cocina casera, sencilla pero bien preparada. Y una estupenda relación calidad/precio. De nombre difícil de pronunciar, y casi imposible de recordar, ha contado desde sus inicios con una clientela fiel, y para los que frecuentamos el restaurante desde hace muchos años era común coincidir con los mismos rostros cada viernes noche. Más conocido por su oferta en carnes, admito que tienen buena mano con los pescados. Tampoco despreciaré el cordero ni la menestra de verduras del tiempo. Y confieso que soy de siempre fan de la costilla a la brasa. Para mí, la preparan como nadie. Cortada muy fina, bien hecha, con su ajito crudo por encima… acompañada de ensalada de lechuga y cebolla de su huerta… bien aliñada… ¡ñam, ñam! Hace ya unos cuantos años, el comedor fue restaurado totalmente, impregnándolo de un estilo clásico pero más acogedor, sustituyendo el frío blanco de las paredes por un cálido amarillo que contrasta con la madera de las vigas. Posteriormente, acometieron la obra exterior, cubriendo una pequeña terraza y convirtiéndola en coqueto cenador muy agradable para los mediodías estivales, y perfecto para las cálidas noches que tanto escasean en el verano donostiarra. Pero la oferta culinaria seguía intacta. Que no, que si algo funciona, para qué cambiarlo. Como decía, tocaba cambio y ha llegado. Leve y sutil, sin perder su esencia. Desconozco las razones de tal exceso. Quizás la crisis ha hecho que esa clientela se viera tentada por ofertas diferentes, ocurre en todos los sectores; lo sabré yo. Puede ser...

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