Cocinandos (León). El único Michelin de la provincia

Dos chefs, Yolanda León y Juanjo Pérez, cocinan en este restaurante, único de León con estrella Michelin. Óscar Cubillo probó su menú degustación y asegura que repetiría.

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Casa Zoilo (Valderas). ¿Repasamos los diez Mandamientos?

Sep 12, 13 Casa Zoilo (Valderas). ¿Repasamos los diez Mandamientos?

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(+64 rating, 14 votes)Cargando… A veces, una siente la necesidad de reconciliarse consigo misma, o de purgar ese punto de mal genio con el que, frecuente y desgraciadamente, ya no sorprende a muchos de los que le rodean. Esas mismas veces, basta aprovechar un momento de provocada coincidencia familiar, y en un arranque de generosidad, invitar a comer a parte de la familia, padres, hermanas, hijas, sobrinas y/o demás apegados, los presentes en el momento, sin convocatorias previas. Pues dicho y hecho. Me gusta conducir, me relaja, me permite pensar… Vaaaaale, llamémosle  morriña, tal vez. Así que me hice la encontradiza, ¡tachán! Y, como quien no quiere la cosa, me planté en tierras castellanas; qué fácil, sabía que me los iba a encontrar allí. Tras las caras de sorpresa, abrazos, besuqueo, perotúquehacesaquí y demás, les propuse ir a comer. Como me conozco el percal, previamente arrastré a un rincón al patriarca con la intención de avisar de que yo me haría cargo de la dolorosa. Prometo que lo intenté con la mejor de mis sonrisas, y hasta con caída de ojos, pero hubo que recurrir al “innegociable, he dicho” para lograr mi fin. ¿Pero ésta no venía en modo reconciliación?, me pareció escuchar. Hacía mucho calor aquel sábado y no era plan meterse entre pecho y espalda una de cocido maragato, ése que se come al revés. Ya se sabe, luego nos entran sudores, sopor inevitable y, a alguno más que a otras, necesidad de siesta. Así que dejamos la visita a Castrillo de los Polvazares para otra ocasión. Precioso pueblo, por cierto. Sinceramente, y para qué negarlo, yo iba con antojo de bacalao con pimentón, claro, lo típico por la zona. A falta de otras ideas, pusimos rumbo a Valderas, un pequeño pueblo leonés donde se ubican tres establecimientos que presumen de despacharlo bien rico en sus cartas: Casa Zoilo, El Rebeco y Gatito (miau). Y aquí y ahora entono el ‘mea culpa’ y reconozco el error, por no haberme informado debidamente y...

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Palacio de Canedo (Canedo). Parque temático de la gastronomía berciana

Jun 03, 13 Palacio de Canedo (Canedo). Parque temático de la gastronomía berciana

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Érase una vez un chico de pueblo que, en los años sesenta, empezó a trabajar en la zapatería de su padre. Primero vendió zapatos, pero pronto asumió responsabilidad y convirtió su comercio en una especie de zoco. Dijo, voy a abrir una casa de comidas en Cacabelos, la llamaré La Moncloa; y, con el dinero que consiga, haré un logotipo con mi cara, crearé una franquicia llamada Prada A Tope y abriré tiendas y restaurantes en Madrid, Bilbao, León, Treceño, Valladolid, Pozuelo de Alarcón, Salamanca, Oviedo, Palencia, La Coruña, Santander… Y, con los beneficios, compraré una mansión construida tres siglos atrás, rodeada de 30 hectáreas de viñedos de agricultura ecológica, donde daré alojamiento y también de comer; experiencias de enoturismo, lo llamaré. Y, con lo que gane, crearé una fundación para contribuir a preservar el patrimonio natural y arquitectónico del medio rural del deterioro progresivo y cualquier tipo de amenaza… Bosque didáctico incluido. Puff… Si el cántaro se hubiera roto, la historia de José Luis Prada Méndez parecería el cuento de la lechera (bueno, el del lechero), pero no es el caso. El emprendedor berciano, que también fue alcalde de Cacabelos, presidente del consejo regulador de la Denominación de Origen Bierzo y Leonés del Año (en 2009), es el protagonista de una historia de éxito empresarial, y defensa de la riqueza autóctona y rural, que empieza a consolidarse en 1972, cuando embotó los primeros 3.000 tarros de cerezas en aguardiente. Por lo visto, él mismo asegura que no inventó nada, sino que puso en valor, y sacó pertinente provecho, a aquello que las mujeres de su comarca hacían y transformaban, muchas con la economía de subsistencia como motor: guindas y cerezas en aguardiente, pimientos asados, peras al vino, castañas y peras en almíbar, mermeladas, higos zoupeiros agridulces… Asimismo, se asegura que en 1761 el Señorío de Canedo ya contaba con viñedos propios y su bodega almacenaba unos 170 miedros (32.640 litros) de vino; no obstante, el empresario ha llevado a cabo una labor de...

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Casa Méndez. (Villafranca del Bierzo) La comida berciana y los pimientos anhelados

Don Manuel, cascarrabias y grosero,  me lleva varios días diciendo que las lectoras las prefieren cortas. A las entradas me refiero. Así que, para hablar del Casa Méndez, en lugar de desviarme por los cerros de las Médulas, que era donde pensaba acudir y bucear en su historia romana de ruina montium y toneladas de oro, de contar cómo recobramos el Silencio en un bello hotel leonés y de narrar el paseo  por la señorial Villafranca del Bierzo, diré sin rodeos cómo, por cuánto y cuándo allí comimos. Somos europeos de horarios cuando estamos de vacaciones. ¡Viva Europa, coño!, nos ha costado siglos construirla y ahora nos la quieren arrebatar en cuatro días por quítate allí una crisis y unos cuantos ombligos. Somos europeos, digo,  y nos gusta  la cena temprana tras poteos cortos y luego, reposo y trago largo, cama blanda, sueño largo y lo que se tercie por el camino, pero a conciencia. Y en Villafranca, la verdad es que la búsqueda de la cena  por eliminación  horaria quedó reducida a pocas opciones, por no decir a sólo  una. Nos hizo gracia el nombre de Casa Méndez. Conocemos a un tal Méndez, empresario y mentor, al que profesamos cariño desde que decidiera con sus dineros montar una emisora de radio en la que perdimos la virginidad profesional y  también algunas de las otras. Esa, amiguitos,  es otra historia (guiño, guiño). Casa Méndez es un restaurante pequeño que, por lo que adivinamos tras la rápida mirada a su comedor se surte fundamentalmente  de los alojados en el hostal aledaño. Los comensales eran cultos abuelitos solitarios centroeuropeos que cenaban lo que, presumimos,  era un menú del día (en este caso de la noche). La camarera un simpática argentina (creo) intentaba hacer comprender a los ancianos lo que eran los platos que les iban a servir. “Estee,  mirá vos, soooppa de fideo” y el abuelo miraba a la camarera como las vacas a los ferrocarriles y sin entender nada decía “eso”, lo que inevitablemente me recuerda al...

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Casa Maragata 2 (Astorga). El cocido que se come al revés

El cocido maragato se come al revés, nos advirtieron  en cuanto nos pusimos a la mesa. ¿Al revés? Preguntamos. Nos imaginamos la difícil ingesta de cualquier tipo de comida situados en acrobática posición del pino-puente y advertimos al simpático camarero (indie) que el resto de los comensales  estaban exentos de la difícil condición que a nosotros se nos exigía. Y allí llego la exégesis de la cosa. El cocido maragato se come al revés, si. En orden diferente y contrario al que normalmente se come el cocido. Es decir el orden sopa-garbanzos-carnes se convierte en carnes-garbanzos-sopa. Esa es la gracia,  y la explicación del  porqué tiene mucho de leyenda, de franceses invasores sorprendidos en plena batalla y digestión, según nos cuentan, y obligados a elegir y, tras  el susto/muerte, decidirse por la chicha en lugar de las legumbres. Teníamos ganas, en definitiva de probar esta prueba de fuerza de la gastronomía de la maragatería leonesa y para ello paramos en Astorga, localidad famosa por sus mantecadas (que compramos) por su catedral  (que visitamos) por el Palacio Episcopal de Gaudí (cuyos jardines hollamos pero que la entrada al mismo,  cuyo precio nos pareció desproporcionado, no pagamos) y por el cocido que ingerimos y ahora lo relatamos. Llegamos a Astorga con la idea del cocido, en un día de agosto y solana y fiestas y, como solemos hacer, nos fiamos de las experiencias previas, como probablemente hacen los sabios lectores de este (magnífico) blog. Nos habían dicho que en Astorga  comer un mal cocido es pecado y, prácticamente imposible, pero que lo típico, tópico y (no me resisto a incluir esta palabra tan cubilla) sápido,  era ir al Casa Maragata. Allí fuimos y para nuestra decepción el coqueto local estaba hasta la bola. Pero la camarera nos dio una solución, podríamos ir al Casa Maragata 2, que cercano, ofrecía la misma comanda y la misma confianza. Nos dijo que, cuando llegáramos dijéramos a modo de contraseña “casa maragata 1” y dicho y hecho. Llegada, acomodados  entre...

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León por tapas

Así sucedió el fin de semana previo a la Semana Santa, el sábado a la noche nos plantamos en León para tomar, como decimos los del País Vasco, “unos potes”. Suele ocurrir que el desconocido se sorprende gratamente cuando al tomar su vino, refresco o lo que se tercie le ponen una tapa; y no me refiero a unas aceitunas o unas simples patatas fritas, sino a una buena tapa que en algunas ocasiones no desmerece al pintxo. Y eso sucede en todos los bares, tabernas, no solo de León capital, sino de toda la provincia. Para conocer León, está claro que la primera visita es la catedral de León, de estilo gótico clásico francés, conocida como la pulcra leonina, donde la piedra se sustituye por el vidrio, siendo su colección de vidrieras impresionante, es espectacular el juego de luces dentro de la catedral. El bello edificio se inspira en la catedral de Reims, y a quien le guste el tema de la construcción de catedrales recomiendo la lectura de ‘El número de Dios’, de Jose Luis Corral, donde sorprende, entre otras cosas, el trabajo que realizaron las mujeres en la construcción de catedrales. Después de la catedral, es obligado visitar la Colegiata de San Isidoro, de estilo románico, que posee una pintura mural románica y capiteles excepcionales, todo lo cual hace que se la denomine la Capilla Sixtina del Románico. De la catedral a la Colegieta iremos por un pequeño paseo, por el León Romántico, o Barrio Romántico, en el casco antiguo y peatonal de León. En esta zona abundan una serie de restaurantes y cafés, como su propio nombre indica, de estilo romántico o cierto aire nostálgico. Pero me he desviado del tema ‘tapeo’, así que después de las visitas culturales hay que realizar las otras visitas. El barrio más popular en León en ese sentido es el “Barrio Húmedo”, en el casco antiguo de la ciudad, y allí nos encontramos con multitud de bares. En el primero que entramos, La Competencia,...

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