Txoko Nekasu (Bilbao). Rincón del conocimiento de Fernando Canales

Feb 24, 14 Txoko Nekasu (Bilbao). Rincón del conocimiento de Fernando Canales

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Destacado, Euskadi

(+25 rating, 5 votes)Cargando... Nekasu: arte de matar un pescado y dejarlo reposar. Japón ha inspirado al hiperactivo Fernando Canales a la hora de bautizar su particular txoko, donde él y su equipo imparten talleres y cursos de cocina, ruedan colaboraciones televisivas y ofrecen showcookings personalizados a empresas y particulares que así lo demandan. Imaginen que son responsables de Apple y quieren un menú a base de manzanas… O que tienen una empresa de antivirus (informáticos) y les hace gracia catar y conocer las propiedades y poderes curativos de diferentes especias… Sólo tienen que ponerse en contacto con el equipo del restaurante Etxanobe y llegar a un acuerdo. Sencillo, ¿verdad? El Txoko Nekasu, concebido como espacio para compartir conocimiento y generar sinergias, equipado para brindar experiencias gastronómicas sabrosas y participativas, se ubica en la última planta de un viejo edificio industrial del barrio bilbaíno de Deusto. Frente al restaurante principal de Canales (Etxanobe), pero al otro lado de la ría, y con una azotea desde la que se ve la imponente torre Iberdrola y el no menos imponente nuevo San Mamés. Casi nada. Hasta allí me dirigí hace un par de semanas, junto al amigo Dicky, para tomar parte en 21st. Century Cook, un showcooking concebido para bloggers (y weggers) gastronómicos en cuya organización tuve el privilegio de participar. Se trató de un encuentro ameno, profesional y cercano, en el cual el chef bilbaino, secundado por el talentoso Paul Ibarra, su responsable de I+D, y Javier Izarra, diestro cocinero de Tamarises, compartió trucos y curiosidades. A lo largo de casi tres horas, cocinaron, contaron anécdotas y mostraron diversas técnicas, incluidas la elaboración de pasta fresca, la esferificación y el manejo del nitrógeno líquido. También exhibieron cacharrería, entre la cual se encontraba el Spoutnik, el primer horno microondas esférico del mundo, fabricado por Fagor y capaz de preparar un bizcocho en sólo 45 segundos. Se habló de las virtudes de la xantana, espesante obtenido a partir de la fermentación del almidón de maíz con una...

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Bienvenidos a La Vecchia Roma (Dénia)

(+5 rating, 1 votes)Cargando... ¡Ay, que nos derriban San Mamés! Más de un aficionado se instalaría el arco de La Catedral en el jardín de casa, si fuera un marajá de esos. O pondría una réplica del mismo a la entrada de su negocio, en la fachada; más chulo que un ocho. Eso han hecho para aplacar la morriña, o simplemente para ambientar la cosa, los responsables de La Vecchia Roma, restaurante italiano ubicado en el número 31 de la Calle la Mar de Dénia. Bueno, obviamente ellos no han recurrido a la iconografía forofogoitia; en su caso, la nostalgia la mitigan colocando sobre una puerta una réplica del Coliseo romano, el anfiteatro donde se celebraban luchas de gladiadores, naumaquia, ejecuciones y otros “espectáculos” públicos.  No hemos probado sus pizzas (uno no va a la cuna de la gamba roja para eso, convendrán), ni otras muestras de “cocina basada en las recetas tradicionales italianas” que pueblan su carta, según aseguran en una web que recibe al visitante al son de la ‘Vecchia Roma’ de Lando Fiorini. Es más, confieso que regresaré a Dénia y volveré a pasar de largo, en busca de gambas, un buen arroz o la imaginación de Miquel Ruiz. Pero miraré con simpatía su atrezzo, esa especie de maqueta que me trae a la memoria los plastazos que se dieron Bruce Lee y Chuck Norris en la peli ‘Way of the dragon’. (prefiere la gamba roja a la pizza, Cuchillo) * Lo Que Coma Don Manuel destaca en la sección Bienvenidos aquellos ornatos, muñecos, carteles, dibujos y otras decoraciones singulares que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías, tascas y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar * El autor: CUCHILLO Es el pequeño de los Cubillo Brothers. Nació en 1991, en el mismo Bilbao, es más de salado que de dulce y acostumbra a disociar, con lo cual cambia de apariencia física con frecuencia. Como Robert de Niro antes de rodar Toro...

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Guria Bistrot (Bilbao). Me río de los cupones de descuento (ja)

¿Piensas en bacalao y se te hace la boca agua (vaya sed, ¿eh?), pero te da pereza elaborarlo tú mismo? Entonces hazte con este vale y conseguirás un riquísimo plan en plena Gran Vía de Bilbao… ¡A un precio increíble! Por sólo 24,50€ (más IVA, no te ilusiones) disfruta de un formidable menú, con cuatro platos, postre, pan y bodega, en uno de los mejores restaurantes de la capital vizcaína. Esto es, de la Vía Láctea. Saborea el legendario bacalao de Genaro Pildain, a cuatro pasos del Museo de Bellas Artes, del Palacio Euskalduna, la Casa de Misericordia y la catedral (San Mamés). ¡Date un gustazo, caray! Tus mejores planes, con Manuelplan. ¡Ja! Tenemos el día chistoso, sí. Y nos ha dado por hacer esa entradilla para reseñar que, para comer bien en un lugar de campanillas no hace falta empeñar un riñón ni comprar uno de esos cupones de descuento que, en ocasiones, no son más que burdos engaños y, para más inri, suelen languidecer, a punto de caducar en nuestros bolsillos. ¿Por qué someterse a una oferta contrarreloj, con la que el paso del tiempo es contemplado como la hoja de una guillotina? Más cuando el restaurante está a 100 kilómetros de tu casa y para disfrutarla (la oferta) has que hacer verdadero encaje de bolillos para cuadrar agendas, fingir bajas laborales o encajar los niños a la suegra o a la hermana enrollada. Abran los ojos: sin ir más lejos, en Bizkaia hay suficientes ofertas para disfrutar de esas condiciones que acostumbran a anunciar, de modo falsario, como excepcionales. Otro claro ejemplo, como el Menú Astearte del Castillo de Arteaga, ya reseñado, es el citado Guria. En ese restaurante donde cada plato de la carta ya cuesta, en la mayoría de los casos, más de 25€ +IVA, existe también la posibilidad de comer por ese precio. Y de comer bien. Basta contentarse con hacerlo en el llamado Guria Bistrot, un espacio habilitado junto a la barra, pero separado de la misma...

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Restaurante Miramón Arbelaitz (Donostia). Comida estelar, servicio estrellado

  Bilbao. 11 de enero de 2013. 23:23 horas. Estoy en San Mamés, contemplando la descomposición de mi Athletic. El árbitro pita el final del partido. Gana el Rayo Vallecano, 1-2. Mi equipo acaba de igualar su peor registro de goles encajados en la primera vuelta de la Liga. No me inmuto demasiado; me he distraído, me he pasado de largo la estación del escepticismo y me encuentro ya en la del desencanto futbolístico. Además, me consuelo, la camarera del Miramón Arbelaitz se habrá alegrado. No hace mucho acudimos mi hermana sister, mi cuñado, mi esposa y yo mismo al referido restaurante, a probar un menú tasado en 80 euros, incluida bodega, cerveza, agua y café. El que esto suscribe tenía ganas de probar la cocina de Hilario Arbelaitz, un cocinero que se confiesa “enamorado” de la ostra y que, por decisión personal, está más próximo a la tradición que a la vanguardia. Y, sí, esa misma mañana caí en la cuenta de mi error: Miramón Arbelaitz es el restaurante regentado por Joxe Mari Arbelaitz, Premio Euskadi de Gastronomía 2010 al Mejor Restaurador. Hermano de Hilario, se curtió en el Zuberoa (Oiartzun) y, la verdad, el hombre dejó muestra de su talento. La comida en sí comenzó con un par de aperitivos: sopa fría de melón y taco de txitxarro con emulsión de tomate. La una fina, bien delicada. El otro, acertada preparación que tardarían seis meses en idear, en sesudas sesiones y brainstormings con delantal y cucharón, y apenas duró diez segundos en el plato. A continuación se sirvió una crema fría de tomate a la menta, con sorbete de frambuesa y costrones, que pronto me empujó a escribir lo siguiente en mi bloc de notas: “buenísima”, referida a la impresión general; gamba, señalando uno de sus ingredientes. La cosa se puso ya bien sería con el huevo escalfado a baja temperatura, guisantes y consomé de ajo fresco. Rico el huevo, sí, pero brutal la crema de guisante. Hubiera comido un barril entero con...

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Por comentar: el caldo del bar Getaria (Vitoria-Gasteiz)

Mi aita acostumbra a decir eso de Bilbao, cómo has cambiao. La villa y sus moradores han cambiado muchíiiiiiiisimo desde que mi padre era un chiquillo que acumulaba trastadas en el noble barrio de Indautxu, en el tranvía (que lo había), en el parque de los patos, en San Mamés, en los montes que cercan El Botxo… Y entre las cosas que más le crispan, en apariencia, figura el hecho de que ahora los bares cobren el caldo, cuando antaño te lo ofrecían a modo de bienvenida, antes de que pidieras la consumición de rigor. Por cosas así, me hace especial ilusión el caldito que acostumbran a ‘regalar’ en el bar Getaria, en Siberia-Gasteiz, donde el frío ya azota noches y amaneceres. Uno se planta allí a mediodía, escoge una de sus muy ricas tortillas de patata (‘normal’; con chorizo; con Idiazabal y nueces; con jamón y pimiento verde; con jamón, queso y champiñones), que son las mejores del barrio de Lakua, lo acompaña con un café solo y, aunque le cobren 3,05 euros, calienta gaznate, esófago y estómago con el caldito al que invita la casa y se reconcilia con el género humano. Al menos, con el género humano que invita a caldo. Que tampoco es para tanto, roñas. Y el cliente lo agradece en gran medida y, con el cuerpo templado, está dispuesto a consumir más. Estírense, leñe, hagan como el Getaria. Anda que… (cuchillo) Igor Cubillo Periodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con...

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Bienvenidos a bar La Catedral (Bilbao)

Hemos esperado hasta hoy, fecha de celebración de la gran final de la Europa League que disputarán el Athletic Club de Bilbao y el Atlético de Madrid, para publicar esta foto tomada por la simpar Ana Romera en La Catedral, bar ubicado junto al legendario San Mamés, en el mismo Bilbao (Alameda Urquijo, 102). Desde aquí invocamos al espíritu goleador de Rafael Moreno Aranzadi, Pichichi, que es quien aparece en la imagen. Pues eso, chaparrón de goles, por favor. Y recordad que a lo loco se vive mejor… * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor Cubillo Periodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía...

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Kentucky Fried Chicken. Paladar anestesiado, saliva espesa y mucha, mucha sed

Jugaba el Athletic en Manchester y, dado que ya había estado en Moscú, no podía permitirme otro viaje. Así, el mismo día que acudí a las taquillas de San Mamés para comprar las entradas del partido de vuelta, me entró la pena, sentí sana envidia respecto a los muchos aficionados que se habían desplazado a la antigua Mamucium y decidí darme un capricho en el mismo Bilbao: acudir a un típico restaurante inglés, para tener la sensación de que estaba al otro lado del Golfo de Vizcaya. Lo han adivinado, decidí ir a un Kentucky Fried Chicken, esa franquicia (estadounidense) que tiene tantas sucursales en Inglaterra. Y en otros 108 países. Escogí la que está frente a Lencería Coqueta, local que, bien cerca del puticlub (con perdón) Doña Urraca, despacha todo tipo de ordinarieces para profesionales de saldo y esquina. Era mi segunda vez en el local (en el KFC, eh) y pedí lo mismo que la primera: menú BoxMaster, por 7,05 euros, lata de Mahou Clásica incluida. La publicidad prometía sabor delicioso, energía y crujiente placer; ¿cómo resistirse? Y en estos sitios prefiero especializarme. Como Enrique Iglesias, a quien una vez escuché decir que, de gira, siempre come en McDonalds, pues así se ahorra sorpresas: lo servido siempre sabe igual, esté en China o en Argentina. Lo mismo me sucede a mí con sus discos, añadiré. Además, no puedo negar que sus cubos con alitas de pollo y tiras de pechuga empanada (“crispy strips”) me inspiran cierto temor. No en vano, El Tal Iván era consumidor asiduo y satisfecho de esos buckets, tamaño gigante, cuando pesaba nada más, y nada menos, que 190 kilos (oé, oé, oé, oé… oé, oé…). Y el experimentado Zuloko me los ha presentado como un bonito cúmulo de grasas insalubres. En fin, antes de sacar el filo, primero destacaré la excelente atención de una chica negra que se ofreció a informarme de lo que hiciera falta (“estamos aquí para ayudarle”) y a llevarme la bandeja a la mesa, pues el BoxMaster...

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Bar-restaurante Ibai (Donostia). Eso se avisa, oiga

Mar 09, 12 Bar-restaurante Ibai (Donostia). Eso se avisa, oiga

Publicado por en Euskadi, Gipuzkoa

El restaurante Ibai de Donostia resultó ser un mal trago. No diremos que nos trataron mal pero tampoco podremos decir que salimos contentos.

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