Pista: Barmout, el bocadillo en Hendaia Playa

Ago 25, 14 Pista: Barmout, el bocadillo en Hendaia Playa

Publicado por en Destacado, Francia

Comida rápida para consumir sin prisa junto a la playa de Hendaia, a escasos metros del antiguo casino que divide el largo arenal en dos. Para degustar sin pretensión alguna, no se me hagan excesivas ilusiones.

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Pista: Taberna Casa Martana (Zaragoza), un bar para mi barrio

Jun 10, 14 Pista: Taberna Casa Martana (Zaragoza), un bar para mi barrio

Publicado por en Aragón, Destacado, Zaragoza

Un bar de barrio gobernado por la sencillez y los precios populares, pero distinguido por una oferta con ese nosequé de toda la vida que escapa de lo cotidiano. Salazones, embutidos, bocatines, gratinados, raciones al peso…

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Pista: los bocatas de Bodega Joserra (Bilbao)

Mar 20, 14 Pista: los bocatas de Bodega Joserra (Bilbao)

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Destacado, Euskadi

(+30 rating, 6 votes)Cargando... En cuestión de bares, me gustan mucho aquellos con solera, con acusada personalidad, sin excesos de diseño. Más que ceñidos a la corriente contemporánea vintage, auténticos. Esos lugares donde no desentona el serrín por el suelo, donde se tiene la impresión de no ser el primero, de que en ese mismo punto se ha bebido vino desde que el mundo es mundo, antes incluso de que los continentes se desgajaran. Esa sensación la tengo cuando acudo a Bodega Joserra y contemplo esas mesas y banquetas antañonas, de madera que ha soportado más culo y más codos que la bancada de la Universidad de Bolonia. Y es que parece el mobiliario original de esa tasca abierta al público en 1924, por Magencio Trigueros López; en un primer momento, como almacén de vino.   Desde entonces, poco antes de recibir aquella primera multa de 121,87 pesetas que luce enmarcada en una de sus paredes, por despachar txikitos sin la pertinente licencia, Joserra (no confundir con el bar Joserra sito en la calle Indautxu) ha sido parada de txikiteros y punto de avituallamiento de cuantos rondan la catedral de Santiago o surcan el mar de bares de la perpendicular calle Somera. Y, aunque no son un dechado de simpatía tras la barra, también es punto de atracción para mí cada vez que paro por las Siete Calles de Bilbao y se me antoja un bocatita. Ojo, allí, igual que no hay excesos de interiorismo (sólo destacan un lauburu sobre la barra, su ikurriña por aquí, su póster del Athletic por allá…), no hay barroquismo alguno en la oferta gastronómica. Se impone la sencillez y el (buen) gusto, las elaboraciones sencillas y basadas en el producto, eso que tanto nos gusta decir. ¿Qué ofrecen, concretamente? Pues un surtido de bocadillos (enteros y medios), que José García, esposo de una nieta de Magencio, prepara a la vista concediendo protagonismo a bonito, anchoas, sardinas, chicharrillos, jamón, chorizo de Salamanca, salchichón, cabeza de jabalí, queso, lomo o...

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Por comentar: Loreto, los desayunos de Porto do Son

Ya se ha contado, Porto do Son es un contenedor de gratos recuerdos para el que esto suscribe. Un cofre rebosante de evocaciones rebozadas en sentimientos, aromas y sabores. Amistad con mayúsculas, el mar, esa costa fascinante, mesas repletas de comida, carcajadas y una hospitalidad desmedida, sin cortapisas, sin medias tintas: la de la familia Camino. En el apartado gastronómico, junto a las suculentas chuletas de buey de El Hórreo o las navajas y rabudas comparadas a los propios mariscadores a pie de barra, ocupan un lugar de privilegio los desayunos a deshoras (claro) en el bar Loreto. Y un protagonista estelar: el bocadillo de jamón. Vaya y pídalo con tomate, finamente loncheado, y en versión crocante; se lo servirán en un pan enorme, aunque caliente y quebradizo, levemente untado en aceite. Siéntese en su terraza, en plena Plaza de España, alterne bocados con tragos de café y, si tiene la suerte de que ese día caliente el sol, no envidiará en nada al mismísimo Amancio Ortega. Olvidará la resaca, la mala mar, que olvidó encargar la empanada de zamburiñas en La Padronesa, que le despertó la megafonía con que se trasmite la misa para todo el pueblo, que no vio ningún delfín brincar por la desembocadura de la ría de Muros e Noia, y otra serie de desgracias que no alcanzan a mitigar ni siquiera sus enormes tostadas. No es el bar más barato del lugar, pero Loreto no acostumbra a defraudar. Ya me dirán: bocata de campeonato, 3,90 euros; tostada con mantequilla y mermelada, 1,40; el café doble, a 1,20. Un lujo a su alcance. (Igor Cubillo / @igorcubillo) Don...

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La muerte del bar español (y la invasión el plato cuadrado)

“Puedes abrir un bar con productos españoles pero, si quieres que te funcione, tendrás que poner platos cuadrados”. Esta genial frase la pronuncia Luis Ángel García, del Noviciado, en ‘La muerte del bar español y la invasión del plato cuadrado’, corto-documental de Ivar Muñoz-Rojas y David Álvarez sobre el pasado, el presente y el futuro de locales como Noviciado, Palentino, Casa Camacho, Lozano… Clásicos de barrios como Chueca y Malasaña. Como entendemos que la intención de sus realizadores, y la de Montadito Films, es que lo vea el máximo número de personas, aquí lo colgamos. Agarren su caña, su bocata de calamares y pulsen el play… [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=6syFNP5pUHE] Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y...

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Jungla del sábado noche

Si ya entre semana la calle Ledesma, en Bilbao, es punto de encuentro recomendado en cualquier guía, la noche del sábado se convierte en una especie de jungla en la que, como es sabido, tan sólo sobrevive el más fuerte. Uno pudiera pensar que la fauna autóctona de aquel lugar responde a los parámetros típicos del bilbainito/a de mediana edad y clase media que trata de aparentar algo más. Sin embargo, los burguesitos comparten noche con grunchetas, pijos, cuadrillas de poteo y gente sin calificación posible; eso sí, en una comunión perfecta que sólo es posible encontrar en las inmediaciones de los múltiples templos de Baco que, en forma de bares, tascas y figones, inundan nuestra villa. Pues bien, hete aquí que la pareja compuesta por quien escribe estas líneas y su mujer decidieron dar rienda suelta al caos y la locura acudiendo, en hora punta, a uno de los locales más concurridos del lugar: el Marimar (Calle Músico Ledesma nº7, Bilbao). En este bar, además de los bocatitas que junto con las más variadas tortillas de patatas se disponen a lo largo de toda la barra, se puede solicitar de la cocina las típicas patatas fritas con diferentes salsas, así como una carta de bocadillos que llevan por nombre diferentes calles de Bilbao. Abriéndonos paso como pudimos, llegamos a un espacio libre de unos dos metros cuadrados que juramos defender con nuestra vida. La gente no dejaba de pedir comandas y, como es obvio, la variedad de los bocatitas que ya estaban dispuestos en barra para autoservirse ya no era digna sino de ayudar, única y exclusivamente, como guía de referencia de las variedades que menos gustan al público. Por ello, en vez de ser consecuentes y asumir la derrota, decidimos quedarnos en aquel abarrotado espacio y cometer una de las mayores insensateces que podíamos haber perpetrado. En efecto, solicitamos del camarero la elaboración, en cocina, de un bocata de los que no había en barra, así como de unas patatas alioli. Craso...

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Cafetería Izarraitz (Oñati). Restaurante fantasma

Oct 24, 11 Cafetería Izarraitz (Oñati). Restaurante fantasma

Publicado por en Euskadi, Gipuzkoa

La de espía siempre ha sido una ocupación solitaria, pero en esta ocasión Igorr y Aitorsky se desplazaron juntos a Oñati. En coches separados, eso sí. Al menos uno de los dos debía sobrevivir, a cualquier precio, para contar aquí qué habían comido. En esta ocasión lo que les llevó a la villa que vio nacer a Ruper Ordorika no fue un asunto de faldas, sino una convención itinerante de seguidores del Rubin Kazan. Aitorsky montó en su Volga Siber, puso a todo volumen un disco de Mélnitsa y empezó a pensar en las piernas de Maria Yuryevna Sharapova. Casi se escacharra en un par de curvas (de la carretera), pero finalmente arribó a la localidad guipuzcoana seguido de cerca por el Ë-Mobile de Igorr, quien no se quitaba de la cabeza los movimientos del último duelo Anatoli Kárpov – Garry Kasparov, entre riffs y consignas anarquistas de Mongol Shuudan. Acabada la convención, ambos se dirigieron al centro del pueblo a pie, y pronto se toparon con un paisano a quien preguntaron, marcando las erres, claro, dónde podían comer. “Buff, ya es un poco tarde…”, resopló el viandante. ¡¡Eran las 14.40 horas!! ¿Acaso había fallado el navegador y nuestros amigos se habían plantado en Francia? Igorr dudó, pero vio a lo lejos la bella silueta de la antigua universidad, inaugurada en 1548, y una señal de tráfico que indicaba la dirección a seguir para llegar al Santuario de Arantzazu, en cuyo friso talló Oteiza 14 (¡¡14!!) apóstoles, e insistió al lugareño, como en las novelas de Dostoievski. Éste (el escritor ruso no, el ciudadano guipuzcoano) terminó recomendándoles la cafetería Izarraitz, sin mucha convicción, como queriendo escurrir el bulto, perderles de vista. Y lo logró, pues nuestros protagonistas se dirigieron allí. Fue toda una experiencia, como sumergirse en ese universo chic y/o snob de casas de comidas escondidas, de apariencia clandestina, de esos comedores secretos instalados en comercios y locales imposibles (tintorerías…) de cuya existencia se tiene conocimiento por el boca a oído, o por...

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