perretxiCo (Vitoria). Opción de moda para cenar de picoteo

Ene 16, 14 perretxiCo (Vitoria). Opción de moda para cenar de picoteo

Publicado por en Araba-Álava, Destacado

(+13 rating, 3 votes)Cargando... perretxiCo es la taberna de marmitaCo, la última aventura de Josean Merino, cocinero autodidacta, Estíbaliz Pérez, su chica, y el resto de su equipo. Así se presenta esta filial del restaurante vitoriano señalado en 2011 como Mejor Barra de Pintxos y Tapas de España, en concurso celebrado en el marco del congreso Lo Mejor de la Gastronomía, en Alicante. El lugar está de moda y, aunque también ofrece menú del día, se ha convertido en un plan A para muchos aficionados a las cenas de picoteo, por lo que no siempre resulta sencillo hacerse un hueco en su mostrador ni en sus mesas. Quedan advertidos. Nosotros esperamos un rato departiendo junto a la barra, mientras tomábamos el pote de rigor y, cuando quedó una mesa libre, nos acomodamos en ella y seleccionamos seis propuestas de su carta de pintxos y raciones. Acudimos inducidos por un muy reputado chef de la capital alavesa, y nos quedamos a medias. Ni nos conquistó, ni nos disgustó del todo. Nos gusta ver trabajar a la gente, nos gustan las cocinas a la vista, y es digno de elogio el esfuerzo en la presentación de las preparaciones, pero, a nivel estrictamente coquinario, el resultado fue muy irregular. Lo mejor de todo fueron los paraguas de queso de cabra y boletus con cebolla confitada en miel (1,95€/ud.), creación de Estíbaliz que solicitan los clientes del marmitaCo desde hace más de diez años. Para elaborarlos, se pochan los hongos picados con cebolla y se añade el queso de cabra a la sartén, creando una especie de crema a la que, posteriormente, se suma miel. La masa resultante se envuelve en el abrigo clásico de los rollitos de primavera (spring roll), dándole forma de cono, se pincha con una brocheta y se fríe. También gustaron los langostinos empanados con cacahuete (8,50€, la ración), para untar en salsa curry. Aceptable resultó el arroz cremoso con pulpo y parmesano (3,50€), que tuvimos que solicitar por dos veces, al habérsele pasado...

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El Clarete (Vitoria). Evolucionado y pegado a la tierra

Oct 07, 13 El Clarete (Vitoria). Evolucionado y pegado a la tierra

Publicado por en Araba-Álava, Destacado, Euskadi

(+25 rating, 5 votes)Cargando... El Clarete me ha conquistado, señoras y señores. Y era complicado que lo hiciera, pues siempre procuro ir a los sitios sin ideas preconcebidas, sin crearme espectativas, para ahorrarme el riesgo de no verlas satisfechas. Y en este caso el listón estaba muy alto, pues llevo más de uno, más de dos y más de tres años escuchando a Zuloko decir que es el mejor restorán de Vitoria – Gasteiz, donde se hace la ley. Pues bien, por fin acomodé mis posaderas en una de sus sillas y la sensación de placidez y satisfacción va a ser complicado describirla y transmitirla en este texto. Aunque lo intentaré. De entrada, tras su austera fachada, me encontré con un espacio acogedor, grato por su sencillez, no te asalta. Elegante, sin necesidad de forrar todo en madera y cortinones. Contemporáneo, sin hacerte sentir en una especie de estación espacial. Y tranquilo, con mucho espacio entre mesas, lo que da la sensación de que ese día han abierto sólo para ti, aunque haya más comensales. Y la bienvenida nos la dio Patxi Fernández de Retana, un profesional que merece un capítulo aparte. No obstante, me limitaré a decir que es amable, cortés y un auténtico apasionado del vino al que dio gusto escuchar cómo explicaba la historia del caldo que solicitamos, sabiendo que era de Artuke, una bodega de la cual también apreciamos su Pies negros. Admiro esa pasión por el trabajo, por el oficio, por el producto, y su capacidad y disposición a compartirla. Al escuchar su completa descripción del vino Finca de los Locos, de sus características visuales y organolépticas, y también de su etimología, parecía que uno ya saboreaba la primera copa. Un vinazo, dicho sea de paso. La primera impresión fue, así, sobresaliente. Quedaba probar lo que sale de su cocina… Lo primero que hay que saber es que han retirado la carta, y ofrecen un menú degustación a 49,50 €, bodega incluida (100% garnacha, Bodegas Primicia, de Laguardia), y...

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Virgen Blanca (Vitoria). La teoría del paracaidista

Sep 09, 13 Virgen Blanca (Vitoria). La teoría del paracaidista

Publicado por en Araba-Álava, Destacado, Euskadi

(+20 rating, 4 votes)Cargando... En ocasiones, ni la estupenda compañía logra paliar la decepción de una comida. Es lo que sucedió un sábado de junio en el Virgen Blanca, restaurante asomado a un vértice de la plaza vitoriana de igual nombre, destacado enclave turístico de la capital alavesa. Pese a no tener gran queja de El Siete, de los mismos propietarios, y a haber leído más de una reseña laudatoria del lugar en blogs afines, el Virgen Blanca nunca me ha satisfecho plenamente. Cobra más por su menú, bastante variado, atractivo a priori, con algún atrevimiento y servido, normalmente, con buen gusto. Sí, es de los restaurantes que pintan  los platos. Y el vino (en esta ocasión, Hnos. Frías del Val, rioja de maceración carbónica) acostumbra a ser lamentable. Más aún, tratándose de un menú de 19,90€, que es dinero. ¿Tanto cuesta, señores hosteleros, gastarse unos céntimos más en un vino a la altura de su clientela? Cobren si quieren un euro más el menú, pero no nos castiguen con ciertos brebajes. Plis. He aquí la cronología de la velada en cuestión, que debía empezar a las 15:30 horas, pues ese día sólo era posible reservar para comer a las 13:30 o a las 15:30. Mal rollo. Me gusta reservar a las 15:00… 15:27. Nos presentamos en el Virgen Blanca. 15:35. Nos invitan a salir a la intemperie y esperar allí. Con tanto trajín que se traen, dentro molestamos. Anda que… 15:40. Seguimos en la calle. Alguien ha hecho mal su trabajo. 15:46. Se nos ocurren fórmulas para paliar el descontento de los clientes en nuestra situación, que todo puede pasar. ¿Les apetece tomar algo, para aplacar sed y calor, mientras esperan…? Enseguida está lista su mesa; tomen un canapé, y disculpen la espera… En fin, nada de eso sucedió. 15:48. Acompañadme a vuestra mesa. Apretaros aquí. Sí, junto a la barra. 15:50. Toma. Repartíos los cubiertos. 15:55. La camarera nos canta el menú. Primeros: juego de espinacas, trigueros y piquillos con bacalao confitado y all-cremat; alubia pinta alavesa con...

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Bar Restaurante Saburdi (Vitoria). Esto es una barra con clase y lo demás son mamarrachadas

Esta Semana Santa me ha tocado cuidar del barrio, qué le vamos a hacer. Todos los posibles compañeros de viaje tenían que trabajar alguno de los días festivos y, como soy de esas que me aburro conmigo misma, la opción de viajar on my own tampoco me entusiasmaba mucho. Así que, además de hacer el vago vuelta y vuelta en el sofá durante cinco lluviosos días, lo único que hice de provecho fue escaparme el Jueves Santo a nuestra flamante European Green Capital 2012 (Vitoria-Gasteiz, para el que no esté al tanto) a saltarme la vigilia. Siguiendo las recomendaciones de mis compañeros alaveses, para los que el pintxo-pote de los jueves por la tarde es más sagrado que las procesiones, reservamos mesa en el restaurante Virgen Blanca para comer un más que digno menú del día (festivo), con crianza Fernández de Piérola incluido, por 19,90€ por barba; no sin antes cumplir con la tradición familiar de tomar tres vinos con sus correspondientes pintxos antes, de sentarnos a la mesa. La ruta elegida fue el clásico Sagartoki (ya comentado por Don Manuel en otras ocasiones), el Usokari (lo reconozco, me equivoqué con este… tenía mejor pinta desde fuera) y el gran descubrimiento de la jornada, el bar Saburdi, en plena calle Dato. No me atrevo a afirmar que no haya visto nunca una barra mejor que la del Saburdi, pero de verdad que no os engaño si os digo que si la he visto, no me acuerdo. Ni en García Rivero, ni en la Plaza Nueva, ni en Donosti, ni en ningún sitio. Brutal. Las bandejas no podían estar montadas con más mimo y los pintxos no podían tener mejor pinta. Además de la apetitosa barra y la carta de pintxos recién hechos, disponen de pintxo-menú (5 pintxos + bebida), por 8,50€, y de brunch los fines de semana, por 15€. Porque ya teníamos la mesa reservada en el Virgen Blanca que, si no, allí que me quedo a probar el almuerzo a lo yankee...

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Restaurante Zaldiaran (Vitoria). Opina lo mismo José María Íñigo

Suelo mirar a menudo la web del Zaldiaran vitoriano, mi restaurante favorito (no he ido a muchos, no). Mantiene desde hace años la estrella Michelin y también es el favorito de mi amigo, desde hace 40 años o más, Carlos, quien saliendo de otro restaurante de postín alavés opinó un día: «Comparado con el Zaldiaran, todo me parece caro». Hace poco leí en el GPS, el suplemento de ocio del diario El Correo, tres recomendaciones hosteleras del periodista José María Íñigo. Abría con esta del Zaldiaran: «Es un restaurante elegante, moderno y con un servicio excepcional. Para mí es uno de los mejores de España. Siempre tiene productos de primerísima calidad. Además, elabora una cocina imaginativa sin excesos, rica e interesante. El menú degustación, con siete platos y dos postres, resulta delicioso». Amén. Carlos y yo lo catamos juntos por tercera vez. Fue el denominado ‘menú degustación de invierno’, cuesta 55 más IVA e incluye la bebida: agua más vino. Entre sus caldos ya no estaba el excepcional Pruno de Ribera del Duero, descartamos el Flor de Vetus de Toro y el blanco Nuviana chardonnay, y sopesamos el cava Codorníu rosé pinot noir, pero el camarero-sumiller, a toro pasado, nos comentó que habrían sido demasiadas burbujas en boca para ciertos platos. Aseguró que elegimos bien: Izadi, crianza 2007, a temperatura perfecta, con olor a fruta madura, entrada contundente y posgusto persistente y mineral. Lo degustamos en copas Riedel y estos fueron los platos servidos por tres personas en una sesión de dos horas y media, antes de la cual nos preguntaron si éramos alérgicos a algunos productos: 1º.- Crema de queso y confitura de tomate con frutos secos y anchoa del Cantábrico. Aquí se produjo un error que observamos al retirarnos el plato: se les había olvidado incluir la anchoa. Sobre una base de queso suave se posaba una ensalada con piñones, avellana, nuez macadamia y vegetales como escarola más un tomate que realzaba cada bocado cuando se mezclaba. 2º.- Coca de sardina marinada...

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Bienvenidos a Cervecería La Zuyana (Vitoria-Gasteiz)

Siempre que nos acercamos a la zona de Betoño procuramos comer en el Asador 10, donde las bondades de su cocina acostumbran a compensar los ardores provocados por Ogeak, el vino de mesa que sirven con el menú del día y fin de semana. Esto es, siempre pasamos de largo ante el restaurante de la pensión La Zuyana (Betoño, 48; 945 28 83 00), del que no tenemos muy buenas referencias. La última vez, no obstante, reparamos en su menú merced a la camarera morena que lo mostraba en el exterior del edificio, impertérrita y atractiva pese a la multitud de rayones y manchas que salpicaban su silueta. Fue el pasado jueves, cuando se proponía como entrantes a compartir surtido de ibéricos, ensalada de hongos con jamón tostado, y vieira gratinada. De segundo, se podía elegir trucha al horno con refrito tradicional, sardinas a la plancha, solomillo de ternera con salsa de queso, cordero lechal asado, San Jacobo ibérico con guarnición, delicias de pato con salsa de cereza, revuelto de ajetes y gambas, y pollo asado en asador. Con postre, agua, Rioja de año y pan, la cosa salía por 15 euros. Analizamos la situación y decidimos sacar una fotografía de La Zuyana para este Bienvenidos, y comer nuevamente en el 10, donde por un poco más nos sirvieron alubias pintas, entrecote y arroz con leche. Ñam.  (Cuchillo) * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, apreciados lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of...

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Por comentar: Vinosfera, el secreto de Lakua (Vitoria-Gasteiz)

(+5 rating, 1 votes)Cargando... Permitan que les dé un consejo. Si paran por el barrio vitoriano de Lakua, una jornada que no sea domingo, festivo ni sábado por la tarde, y les apetece tomar un vino rico, entre las 10:30 y las 14:00, o de 17:00 a 21:00, no lo duden: dirijan sus pasos a Vinosfera, “La tienda del vino”. En el corto mostrador del negocio dirigido por los sumilleres Elías Rodero y Raquel Suárez, podrán beber uno de los caldos que ese día despachen por copas, que no son pocos; habitualmente, media docena de tintos, media decena de blancos y un par de cervezas. ¿Que no les convence ninguno? Siempre pueden dar buena cuenta allí mismo de alguna de las muchas otras botellas que despacha enteras (pagando no más 2 euros por el descorche). Pero muy antojadizo tiene que estar uno ese día para no conformarse e incluso atreverse a descubrir algo, pues el menda ha probado allí vinos de varias variedades, denominaciones de origen, tiempo de crianza y nacionalidades: España, Argentina, Chile, Estados Unidos… Allí ha bebido Seis Al Revés, Meditrina, Celeste, Primero, 12 Volts, Luis Alegre, Artadi (Viñas de Gain), Pittacum, Legaris, Xarmant, Lagar de Cervera, Ostatu, Gessami, Murmurón, Carmenere, Gómez de Segura…Para incrementar la satisfacción, pueden pedir raciones de jamón ibérico cortado a cuchillo (bien rico, habitualmente, por menos de diez euros la ración; con posibilidad de solicitar sólo media ración), de cecina (otra buena opción), de queso (según el día)… O una bolsa de patatas fritas ecológicas y alavesas. También despacha conservas (cardo, guindillas, tomate, alcachofas, ventresca, bonito, espárrago, pimientos…), buenos aceites y cuenta con una sección de accesorios y cristalería, para que quedes como un marqués o marquesa llevando a casa un juego de copas, un decantador, una bomba de vacío, un termómetro… Pijadas así. Además, los viernes organizan catas con asuntos tan interesantes como “Cavas vs. champagnes”; “Tintos con uvas nacionales”; y “Crianzas de diferentes zonas”. Tomar parte en las mismas suele costar entre 18,50 y 25...

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Por comentar: el caldo del bar Getaria (Vitoria-Gasteiz)

Mi aita acostumbra a decir eso de Bilbao, cómo has cambiao. La villa y sus moradores han cambiado muchíiiiiiiisimo desde que mi padre era un chiquillo que acumulaba trastadas en el noble barrio de Indautxu, en el tranvía (que lo había), en el parque de los patos, en San Mamés, en los montes que cercan El Botxo… Y entre las cosas que más le crispan, en apariencia, figura el hecho de que ahora los bares cobren el caldo, cuando antaño te lo ofrecían a modo de bienvenida, antes de que pidieras la consumición de rigor. Por cosas así, me hace especial ilusión el caldito que acostumbran a ‘regalar’ en el bar Getaria, en Siberia-Gasteiz, donde el frío ya azota noches y amaneceres. Uno se planta allí a mediodía, escoge una de sus muy ricas tortillas de patata (‘normal’; con chorizo; con Idiazabal y nueces; con jamón y pimiento verde; con jamón, queso y champiñones), que son las mejores del barrio de Lakua, lo acompaña con un café solo y, aunque le cobren 3,05 euros, calienta gaznate, esófago y estómago con el caldito al que invita la casa y se reconcilia con el género humano. Al menos, con el género humano que invita a caldo. Que tampoco es para tanto, roñas. Y el cliente lo agradece en gran medida y, con el cuerpo templado, está dispuesto a consumir más. Estírense, leñe, hagan como el Getaria. Anda que… (cuchillo) Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel,...

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Bodegón Gaona (Vitoria). De los que no abundan

Cuando uno asoma por Gasteiz enseguida le hablan de la estrella Michelin del Ikea, de la del Zaldiaran y de la tortilla de patata, las carnes y los pescados del Sagartoki. Igual que las mil y una guías que se detienen en la historia y el presente de El Portalón, y en las bondades de El Clarete, por poner sólo unos ejemplos. No obstante, yo encuentro más útil señalar un espacio como el Bodegón Gaona, un lugar especial, de los que apenas quedan en las urbes. Allí el diseño no importa y la sencillez se impone en el trato al tiempo que convive con la calidad en los platos. No hay ni rastro de barroquismo, ni de petulancia, ni de presunción. Sólo buena comida y campechanía. El menda lo conoció a través del cocinero David de Jorge, quien cayó rendido ante sus platos de vinagre, sus estofados extraordinarios, su cacerolismo ilustrado y las ­“deliciosas orejas de cerdo rebozadas que preparan al momento en la cocina”. Ya hemos ido tres veces y siempre hemos salido satisfechos. La primera vez, por aquello de la novedad, reparamos en la decoración y el mobiliario del comedor: mesas y bancos corridos, todo en gruesa madera; mantel y servilleta de papel; gotelé en las paredes; los tubos de la calefacción a la vista; una pizarra con el sugerente menú del día; barajas de naipes como únicas cartas… Un sitio cojonudo, si la preocupación es comer bien y de manera contundente. ¿Qué podemos comer, al margen del menú?, preguntamos. Y la camarera empezó a recitar rabo, carrilleras, bacalao, callos, patorrillo, txipirones… Pardiez, ¡¡me gusta todo!! Ponga una buena ensalada para empezar y luego rabo y carrilleras. La ensalada fue memorable; sin esnobismo ni exotismo, pero enorme, rebosante de lechuga, espárragos, aceituna, huevos, cebolla y tomate.  Abundante y sabrosa. “¡No la revuelvas, que le he echado mucho de todo!”, advirtió la mesera a Aitorsky. ¡Y tenía razón! El rabo salió sin guarnición alguna, pero emplataron tres piezas tres que estaban de rechupete....

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Restaurante Los Guaranís (Vitoria). Se come bien

(+5 rating, 1 votes)Cargando... Le dije a mi hermano el menor, a la sazón rector de este blog, que iba a escribir un post sobre la cafetería-restaurante Los Guaranís de Vitoria, y saltó: «Dicen que ahí se come bien». Eso me pareció cuando comí el menú del día del que trata este texto. Fuimos dos comensales y no dejamos ni un charquito de salsa, ni un grano de arroz, ni un rastro de nata, ni una gota de agua ni, claro, ni una gota de vino. Pero no nos dio vergüenza. Cuando vamos al Azkena Rock Festival suelo pasarme por Los Guaranís, que queda cerca del recinto de Mendizabala, donde se celebra tal cita roquera. Con La Txurri ahí he estado bastantes tardes, refrescándonos con buenas birras, apreciando los vinos, comiendo pinchos ricos (tortilla, bonito, ensaladillas…), observando a los muchos parroquianos y deseando… probar las raciones que exponen en el mostrador de Los Guaranís. En su web veo que también sirven menús de picoteo y especiales, y parece que no tiene carta. Yo debuté ahí con un efectivo menú del día durante el 11º Azkena Rock Festival. Fui con mi amigo Carlos y salimos contentos. Mucho. Y si el vino hubiera estado un pelín mejor, habríamos salido levitando. Llegamos al parque del Prado, pasamos frente a la fachada del local, ignoramos a los clientes de la terraza, vi que el cartel del menú anunciaba lengua en el menú de 12,50 lereles, y no dudé. Entramos, atravesamos su larga barra de la derecha (hay otra paralela a la izquierda, separada) y entramos en el comedor, que tiene dos fallos: es cerrado, sin ventanas, y el color gris de las paredes mejoraría la estancia si fuese más cálido, tipo salmón, por ejemplo. Una cosa positiva del comedor: las mesas están muy separadas. Cuando arribamos al refectorio estaba lleno de hombres. Luego llegó una pareja. Ahí olía bien a comida, a vinagreta, y vi algún perchero. Respecto a lo anunciado en el cartel de la calle, hubo...

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Restaurante Vegetariano Ecológico Museo del Órgano (Vitoria). Esperábamos más

Uno no es especialista en comida vegetariana, pero se atreve a juzgarla desde el punto de vista del no iniciado, de un hombre afilado que recuerda con curiosidad las albóndigas de arroz del vegetariano de Algorta y ha comido alguna vez en el Garibolo de Bilbao, por ejemplo. Y que se plantó en el Museo del Órgano atraído porque sus responsables presumen de ofrecer, desde 1987, “comida casera y de temporada” en uno de los “restaurantes vegetarianos pioneros de Vitoria-Gasteiz y del País Vasco”, Entré con paso decidido y pronto comprobé que se trata de un comedor austero al que beneficiaría una reforma, al menos un lavado de cara. La distancia entre mesas es adecuada, el servicio diremos que algo informal, sin rodeos, alejado de protocolos, llano. Y el menú, de 14 euros, lo componen tres platos, postre y agua “filtrada”. De primero, buffet de ensaladas (que inmediatamente descartamos, por pura vagancia y por la disposición de los ingredientes, en plena zona de paso), zumo y un plato caliente (ese día, cus-cus con calabacín). A modo de entreacto, sopa de verduras (crema fría, en verano). Plato fuerte, a escoger entre berenjenas con tomate, alcachofas con guisantes y pimientos del piquillo rellenos de puerros. Y para terminar, crêpe de plátano, intxaur-saltsa, compota de frutas, manzana, kéfir o yogur. ¿La carta de vinos? Diminuta (cinco referencias), centrada en producto ecológico y ampliada con unas pocas sidras, cervezas y aguas. Nuestra elección, Luis Cañas de año (6 euros la botella, 2 la copa). Malo. Lo recordaré, con cariño, toda la vida. Para comer, yo escogí cus-cus y pimientos. Y mi misterioso acompañante cus-cus y alcachofas. El juicio fue unánime: “¡psse…! Me esperaba mucho más”. Concretamente, el cus-cus me pareció un plato monótono y desprovisto de virtudes. Y la sopa mereció una opinión unánime: esto no tiene mal sabor, pero no deja de ser un purecito desleído. Mi partenaire se tiró un rato hablando de las estupendas alcachofas de su ama; mala señal. Y los pimientos pasaron sin pena...

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Restaurante Pizzería Da Vinci (Vitoria). Barato, nada más

(+6 rating, 2 votes)Cargando... La primera vez que comimos el menú del día del Da Vinci fue fruto de la casualidad. Recorríamos la calle Manuel Iradier, en busca del restaurante vegetariano Museo del Órgano, y nos topamos en la acera con un cartel que anunciaba siete primeros, siete segundos, postre y bebidas (incluido el tinto Viña Atauri, con tapón de platico) por sólo 7,50 euros, IVA incluido. A escasos metros de la emblemática calle Dato. Un chollo. ¿Un chollo? Bueno, no tanto. Esa primera vez a Zuloko le encantaron los macarrones a la boloñesa (y la camarera), pero mi arroz con champiñones y nata estaba resoso y las manitas de cerdo, el verdadero anzuelo que mordimos, eran bien huesudas y escasas en carne y/o gelatina. En nuestra segunda visita nadie puso mal la lasaña, pero también es cierto que nadie terminó la cazuelita en cuestión. Las lentejas tenían buen sabor pero estaban demasiado secas, sin apenas caldo, y las espesas patatas a la riojana no tenían ninguna virtud destacable. En cuanto a los escalopines al vino blanco, diré que pusieron el acento en el diminutivo, que la presencia de la guarnición (lechuga y, los más afortunados, maíz dulce y tiras de pimiento rojo) era muy poco atractiva, que estaban algo secos y que destacaba un sabor agrio que atribuimos a un toque de limón en la salsa. Por otra parte, los postres son corrientuchos. Algo de fruta (muy buena la piña, fue el juicio unánime), yogur, flan, un arroz con leche que nosotros comimos apelmazado, seco y con sabor cítrico… Y el servicio es leeeento, no puedes sentarte en sus mesas con la esperanza de terminar rápido y no perder tiempo en caso de tener prisa. En cuanto al local, es enorme, blanco y abovedado, con pequeñas cavas, bustos que quieren recordar a la antigua civilización romana y dibujos tipo carboncillo del ilustrador local Mintxo Cemillán; esto, y el hecho de que más de la mitad del local permanezca a esas horas vacío y...

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