Gatxupa (Donostia). Cocina mexicana mestiza entre interrogantes

El restaurante mexicano y mestizo abierto por Bruno Oteiza en el barrio de Gros apenas lleva dos semanas abierto, y lo justo es colgarle entre interrogaciones los adjetivos triste, caro, escaso y decepcionante.

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Restaurante La Bola (Madrid). Cocido madrileño con prisas

(+10 rating, 2 votes)Cargando... Un par de veces al año cae una escapadita a la capital del reino. La última ha tenido como excusa llevar a mi sobrina a ver un espectáculo de esos que se supone que son para público infantil, pero que los mayores disfrutamos más que ellos. Particularmente en mi caso, ya que no hay cosa que más me guste en esta vida (después del buen comer) que un musical en vivo y en directo. Da igual que sea bueno o malo. Si hay cante y baile de por medio, me vale. Teniendo en cuenta que mi sobrina es muy mala comedora (lo que se está perdiendo la pobre; ya se arrepentirá, ya), y que de las pocas cosas que le hacen tilín es la sopa con fideos, la elección fue bien fácil: La Bola. Sopita para ella, cocido completo para el resto, y todos contentos. Además, estaba cerca del teatro para ir poder ir andando tras la comilona. En la Bola sólo ofrecen dos turnos de comida: uno excesivamente pronto, a las 13:30 horas (la hora de las rabas en Bilbao), y otro muy tarde, a las 15:30 (casi casi la hora del patxaran). Así que, como teníamos que estar en el teatro a las 17:30 horas, elegimos el primer turno. Llegamos con diez minutillos de retraso al local, y nuestra mesa era la única que faltaba por ocupar. Qué puntualidad más británica la del resto de comensales… Sorprendente. Nos empezamos a quitar los abrigos y, casi antes de sentarnos, el camarero nos pregunta (más que nada por educación, porque se da por hecho que todos los que van a La Bola comen lo mismo) si queremos cocido para todos. Le puntualizo que sólo dos y una sopa sin “sacramentos” (a los sacramentos sólo les llamamos así en el País Vasco, ¿no?), a modo de menú infantil castizo, para mi sobrina. Para que los garbanzos pasaran mejor, elegimos un Beronia crianza. Pues fue sentarnos, ponernos la servilleta encima y ya...

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Bienvenidos a Ajuria Taberna (Getxo)

Abr 24, 13 Bienvenidos a Ajuria Taberna (Getxo)

Publicado por en Bienvenidos, Bizkaia, Euskadi

Cuando uno pasea por Algorta, no extraña encontrarse en la pared de Ajuria Taberna un mural, firmado por Bengoetxea (el 2 de julio de 2003), que reproduce una escena portuaria. No choca, porque una de las rutas para llevan al bar transita entre las casas blancas del muy marinero Puerto Viejo para, una vez arriba, torcer a la izquierda en la calle Andrés Cortina, segunda perpendicular. Eso sí, quizá porque acudimos un lunes, pero uno entra dentro y da la impresión de que el Kadagua (así se llama el barco del mural) no descarga en Ajuria, pues en su barra no hay rastro de pescado, sólo fina tortilla de champiñón dispuesta sobre rodajas de pan, bocadillitos de chorizo vela o “de bocadillo”, sandwiches mixtos, una pequeña tortilla de patata y gruesas cuñas de queso curado. Poco sugerente. Y muy rústico, como el medio utilizado para asegurar el botellón de 5 litros de Piérola sobre la barra: ¡¡cinta adhesiva!! Tras el tablón, un chorizo, un queso empezado y productos de pretéritas revoluciones industriales: una máquina registradora, una cafetera Bravo y un par de grandes molinillos. En las paredes, su escudo del Athletic, su lauburu, una trompeta o corneta (no las distingo, la música militar nunca supo levantar), su reloj de Guinness… Todo viejuno. Ciertamente enfrentado a cualquier corriente contemporánea de diseño. Ése es su encanto. No se me moleste nadie. (cuchillo) * Lo Que Coma Don Manuel destaca en la sección Bienvenidos aquellos ornatos, muñecos, carteles, dibujos y otras decoraciones singulares que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías, tascas y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar * Don...

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Por comentar: la tortilla del Begihaundi (Pasai San Pedro), bien buena sin cebolla

Mar 25, 13 Por comentar: la tortilla del Begihaundi (Pasai San Pedro), bien buena sin cebolla

Publicado por en Euskadi, Gipuzkoa

Es curiosa, o no tanto, la admiración de los maestros de la nueva cocina, los gurús de las emulsiones y las mezclas imposibles, por la sencillez. José Carlos Capel tuiteaba hace unos días lo siguiente: “@JCCapel: Detalle entrañable Arzak: me gusta cocina moderna pero nada comparable a mojar pan (lo dice mojando jugo chuletón)”. Y mi última visita al Mirador de Ulía se cerró con una conversación en la que el cocinero Rubén Trincado nos recomendó con énfasis la tortilla del bar Begihaundi, de Pasai San Pedro (Arraunlari kalea, 36). Mostraba su estupefacción porque tal manjar pueda salir de la mera unión de patata y huevo. Y se rendía ante la pericia de la cocinera. Sin estrella, pero mayúscula, a su juicio. Si Rubén nos dice id, nosotros vamos, así que hace unos días nos montamos en el coche, nos confundimos de Pasajes y tomamos el bote de San Juan (Pasai Donibane) a San Pedro (70 céntimos) para hincar el diente a la susodicha tortilla. Llevábamos el estómago regular, merced a la ingesta de unas patatas fritas británicas, de packaging atractivo pero contenido asaz acartonado, y a la grasilla del foie a la plancha del donostiarra bar Alcalde. Y, la verdad, el austero pintxo del Begihaundi fue mano de santo. Siempre en formato de pequeño bocadillo, o pulga, allí se despacha una tortilla consistente, pero bien agradable en su paso por el paladar. Sápida, pese a no incluir cebolla (!!), mullida y con buen punto de sal. Buen complemento para el disco de nuestro admirado Ruper Ordorika que amenizó nuestra estancia. Los pescadores se acercaban a la corta barra (al fondo hay varias mesas) para comprar latas de cerveza, los habituales se despedían aio, guipuzcoano cerrado, en vez de agur… ¿Y el precio? Dos pintxos (formato bocadillo, ya se ha dicho) y un botellín de Estrella Galicia, 4,20€. Café solo, 1,15€. ¿Merece la pena desplazarse hasta Pasaia con la sola intención de comer la tortilla del Begihaundi? Si estás San Pedro, merece la pena desplazarse...

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Orio Gastronomía Vasca (Madrid). O la eterna paradoja

¿Sabes cuando te pasa algo o has estado en algún sitio y, de repente, empiezas a ver cosas por todos lados que te recuerdan a eso? Pues eso; desde que vivo en Euskadi veo vasquedades por todas partes. Y esta situación se vuelve mucho más obsesiva cuando voy a Madrid, ya que busco correlaciones absurdas entre mis dos hogares, mi ciudad natal y la ciudad donde vivo. Pues paseando, paseando, por la calle Fuencarral, me encontré hace tiempo, un bar de pintxos cuyo nombre llamó rápidamente mi atención. Orio, pueblo guipuzcoano al que solía ir cada mañana a recoger a una compañera de trabajo y que me recuerda a la boda más surrealista a la que he acudido por la mezcolanza de culturas de los que allí asistimos. Dejando mis tonterías aparte, vamos a lo que os interesa a vosotros, sabedores de los placeres de la gula y entendidos del buen vivir. Hace poco volví a pasar por la puerta y, tras asomarme, decidí entrar. De repente estaba en Donosti (seamos realistas, Orio es muy bonito, muy marinero y todo lo que quieras, pero no tienen esos bares y, es más, resulta surrealista que en un bar con ese nombre tengan carteles de la trainera de San Sebastián… en fin). Volvamos al tema. Estaba en Donosti, con sus barras y paredes de madera, una trainera gigante colgando del techo, vasos de txakoli, y una barra a reventar de suculentos pintxos. Su especialidad, según reza en las vitrinas de la entrada, son las ostras de Arcachon (más paradojas) y casi todo el mundo con el que pude hablar en el bar era vizcaíno… Pero, más allá de lo incomprensible de la elección de su nombre, fue reconfortante encontrar un pedazo de Euskadi en Madrid, tan bien ambientado, con unos pintxos tan buenos y la típica tradición para el guiri de contar los palillos del plato que tanta rabia me da (aunque comprensible ya que puedo asegurar, como madrileña, que la picaresca castiza no permitiría subsistir...

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Restaurante Aki (Madrid). Para disfrutar la comida japonesa, con el estómago

Como gran aficionada a un restaurante japonés en Donostia sobre el que no opinaré (porque es ya como el salón de mi casa y parece que me paga cuando hablo sobre él), me aventuré a preguntarle a los dueños, oriundos de Tokio, dónde podía cenar en mi propia ciudad natal, o sea Madrid, en una próxima visita que tenía pensado hacer. Tras mirarme aturdida y con cara de ni siquiera conocer la ciudad, la encargada me emplazó a un par de días más tarde, para poder preguntar a un cliente que solía ir mucho por trabajo y era fanático de la comida japonesa. Por fin llegó la recomendación y, una semana después, el viaje. Reservamos por teléfono en este lugar llamado Aki, con la advertencia de nuestro guru gastronómico de que no nos dejáramos llevar por la primera impresión. Pues la primera impresión, y la segunda, fue quedarnos parados en la puerta no dando crédito, mirarnos con risa nerviosa y decir: “¿y si cenamos aquí al lado, que he visto un bar de tapas con buena pinta?…”. Tras varios minutos de duda en la puerta, atónitos, nos aventuramos a entrar. La sala no sé si se puede describir. Era una especie de taberna viejuna y fea, con sillas incomodísimas y mesas imposibles de casar con las sillas para no darte en las rodillas. Suelo de baldosa como el de la casa de mi abuela y baldosines setenteros en la pared. Pero al fondo vimos algo que nos convenció para quedarnos. Las cuatro mesas largas de la zona interior estaban repletas de japoneses. Por fin llegó la carta (que el Chef Ramsay hubiera criticado porque tenía más de 10 páginas en el típico clasificador con fundas transparentes) y sus precios. La verdad que no podía entender esos precios en un lugar así. Hasta que empezamos a comer. Primero apareció el aperitivo. Teniendo en cuenta que no había ningún fan del pepino y las algas entre nosotros, no triunfó mucho, pero ayudaba a preparar el paladar....

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Bienvenidos a La Posada (Burgos)

Esta escena campestre, plasmada en 77 azulejos, decora la fachada de La Posada, justo junto a la entrada a esa la taberna-restaurante burgalesa, de ambientación taurina, que se dice especializada en carnes de buey y lechazo asado al horno. Aunque ahora mismo, que ya se empieza a sentir el frío, me quedo con su oferta de guisos y legumbres: lunes, olla podrida; martes, cocido madrileño; miércoles, rabo con patatas; jueves, lentejas; viernes, potaje; sábado, marmitaco (sic); domingo, alubia blanca con almejas. “Cocina casera” anuncia en su web. (cuchillo) * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la...

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Bienvenidos a taberna A Baiuca (Lisboa)

Junto a estos azulejos que decoraban la fachada de la taberna A Baiuca se han hecho fotos miles y miles y miles de turistas a su paso por el barrio lisboeta de la Alfama. * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza...

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Taberna Marinera Machichaco (Santander). Los mejores pescados de la lonja

Hágase el lector a la idea de que el litoral español mide miles de kilómetros. Sólo en la península (excluido Portugal, claro) hay 3.167 kilómetros de costa, a los que se debe sumar el mogollón de las ínsulas: Baleares y Canarias sobre todo. Pues el periódico ABC hizo este estío una selección de los mejores restoranes marineros de España y le salieron 19 nombres. Cupo el Machichaco y rezaba el texto: «Al Machi, como se le conoce popularmente, se va a comer las mejores rabas, guisos marineros y el pescado más fresco de la lonja». El colega Pato, que es cántabro, se asombró ante la elección y balbuceó: «Si es una tasca…». Ya, pero como lo recomienda el ABC… Además, como nos reveló una camarera al recoger la mesa: «No sabíamos que nos iban a sacar. Para salir en estas listas se paga, pero nosotros no pagamos nada». Nosotros debutamos en el Machi durante el Festival Turborock celebrado en Santander. Invitó La Txurri, que estaba en racha. El Machichaco se esconde cerca del Hotel Bahía, o sea en el cogollito comercial de La Pozona, próximo a sus estaciones de bus y tren. La terracita se le suele llenar y el comedor inferior también. La barra de la foto se ve afanosa y concurrida y el comedor superior suele merecer ocupaciones cumpliditas. La decoración es un tanto minimal-tradicional, y nosotros nos aposentamos arriba. Nos atendió una maître flaca que nos aconsejó, informó y, en previsión de que nos hastiáramos, corrigió la inicial petición de entrantes borrando las raciones enteras y reescribiendo medias. Pretendíamos comer pescado, claro, y nos ofreció machote, dorada… La Txurri preguntó casi impertinentemente si eran de piscifactoría y la delgada señorita respondió paciente, amable y orgullosamente que no. La carta de papeo es larga en el Machi y la de bodega competente y a precios no baratos aunque asumibles. A las marcas de los vinos les apoyan explicaciones subjetivas alegres, en plan el chef David de Jorge. Yo pedí Soliterra (16,20, IVA...

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El valor de los detalles

Ya son varias las personas que nos han recomendado el Kurtze Bekoa, la taberna asador localizada frente al colegio Askartza Claret, en Leioa. Nos han dicho que allí se come fenomenal por un precio ajustado. Aún estamos pendientes de comprobarlo, pero estos días nos hemos dejado caer por allí, para tomar una fresquita, y nos ha gustado. Hemos visto caer el sol sobre el monte Serantes, desde su terraza con mobiliario y cercado de madera, y hemos disfrutado. Hemos logrado relajarnos pese al continuo rumor del tráfico, a pesar del rugido de los coches que transitan por la carretera que lo bordea. La cerveza ha ayudado, sí, pero más lo ha hecho la tira de tortilla a la que el encargado del local nos ha invitado, sin conocernos. Una porción que rivaliza en tamaño con la que cobran a buen precio en el Scala bilbaíno, sin ir más lejos. Hemos redescubierto el valor de los detalles, de la deferencia hostelera hacia el noble cliente (aunque éste no sea habitual), hemos recordado aquellos tiempos en que en Bizkaia te invitaban de saque al caldito (para entrar en calor), hemos bebido el doble para agradecer el convite (¿algún emprendedor cree realmente que se pierde dinero por sacar un platito de cacahuetes o un montoncito de patatas fritas?) y nos hemos quedado aún con más ganas de comprobar su habilidad a los fogones. Como dice Dicky que dijo MacArthur, volveremos. Vaya si volveremos. Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con...

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