¿La guía roja? Me preocupa mucho más mi michelín

Nov 30, 15 ¿La guía roja? Me preocupa mucho más mi michelín

Publicado por en Destacado, Estrellas Michelin, Miscelánea

La gastronomía es una manifestación de placer, tiene que ver con lo artístico, con el hedonismo, la sapidez y la satisfacción de los sentidos. De todos ellos. Por eso le pido algo tan básico como pasión, calor. Y la pantomima de las estrellas Michelin hace tiempo que me deja frío.

leer más

Gaminiz (Zamudio). La cuna de Aitor Elizegi

Dic 17, 14 Gaminiz (Zamudio). La cuna de Aitor Elizegi

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Euskadi

La de Elizegi es una cocina de base tradicional que abraza la modernidad con el punto de audacia de algunas preparaciones. Por ello se asocia indefectiblemente a la vanguardia de la gastronomía vasca el nombre de este cocinero que gusta de asimilar técnicas remotas y de reivindicar el producto local, de proximidad.

leer más

Pista: tarta de Adarraga, una tarta con estrella

Ene 30, 14 Pista: tarta de Adarraga, una tarta con estrella

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa, Pistas

Su aspecto es poco refinado, nada pijo, pues los descomunales milhojas se presentan desprovistos de ñoñerías, pero plenos de aroma y sabor. De un espectacular gusto a mantequilla que armoniza a la perfección con la rica y abundante crema pastelera que se coloca entre las planchas de crujiente hojaldre. Contundente y tentadora.

leer más

Restaurante La Dársena (Suances). Misterio resuelto

Jul 18, 13 Restaurante La Dársena (Suances). Misterio resuelto

Publicado por en Cantabria, Destacado

La chica de La Dársena cantó ‘La Traviata’: la chica cantó ‘La Traviata’: “El menú es el mismo todos los días. No lo colgamos por eso. Además, si lo anunciásemos, esto se pondría a tope cada día. Y preferimos dar carta”.

leer más

Restaurante El Caserío (Suances). Nada es perfecto

Ya he contado en este blog que me cautiva Suances y que voy siempre que puedo a pernoctar en sus numerosos hoteles (tan baratos fuera de temporada), a pasear por la playa, a potear en sus distintos bares y a comer en sus restoranes, siempre que puedo a la carta. Nuestros ambigús favoritos son La Dársena y el Amita, ya comentados en LQCDM. Y un día me animé a comer por todo lo alto en El Caserío espoleado por dos señales: primera, la visión de sus enormes pescados expuestos en la vitrina de su ancho bar, y segunda, la lectura de una recomendación de la Guía Michelin que rezaba: «Dese un homenaje con los mejores productos de la costa. Su comedor acristalado goza de unas magníficas vistas, siempre compartidas con un servicio de mesa de buen nivel». Prometía la cosa y en cuanto tuve pasta y oportunidad ahí nos sentamos. El Caserío goza de fama y empezó en 1961 como local de bodas y demás (grandes fotos evocan esos pinitos ilusionantes en blanco y negro) y ahora es bar, restaurante, hotel y apartamentos. Anteriormente ya habíamos hecho muchas noches en su hostería y apartamentos, pero para comer debutamos un sábado. Ese día, El Caserío acogía una boda en el edificio anejo y un bautizo en el comedor. El comedor, situado tras el bar, es un cenador que circunda coqueto el edificio principal y que dispone de unas vistas muy bonitas y tranquilas, la verdad. Tiene un par de pegas el restaurante: comparte baño con el bar (lo que no le gusta a La Txurri y siempre lo destaca) y no expone la carta ni los precios por ningún lado, pero sí se ven los pescados y las tartas expuestos en las neveras, ya lo he dicho. Acudimos reclamados por el presentimiento de que las piezas serían grandes, de que los alimentos se impondrían a los condimentos, de que el pescado sería como el que todo el mundo imaginana, o sea, gordo y suculento… Pero...

leer más

Restaurant Celler del Roser (Lleida). Especialidad en caracoles y bacalao

(+22 rating, 5 votes)Cargando... Camino del Levante le propuse a La Txurri hacer noche en Lérida, una capital en la que ella nunca había estado. “¿Ahí qué hay?”, interrogó. “Nada. Y es horrible. Por eso hay que ir”, insistí animoso. Y le avisé: “Y verás cuántos negros hay. Trabajadores del campo”. Hacía años yo había pernoctado ahí, una noche con Carlos y Gerar, camino del Festival de Blues de Cerdanyola, pues un tormentón en la autopista nos acojonó y nos desviamos a la capital entre los lloros de Gerar. Condujimos a la parte vieja (lo más barato, supusimos) y paseando nos perdimos entre las calles a tope de negros. Decenas de africanos y nosotros tres blancos, jóvenes y de buen ver, para qué negarlo. Buf, ése fue el segundo acojono del día, pero no pasó nada, of course. ­En Sábado Santo La Txurri y el menda arribamos con luz y calor solar vespertinos a Lérida -a partir de ahora Lleida- y la impresión fue muy positiva. A La Txurri le encantó. Atravesamos sus calles comerciales de la Parte Vieja (yo me compré una chamarra que causará sensación, lo sé), paseamos a la vera de su río (el Segre, el bautismo de uno de los barcos donde navegó mi suegro), vimos a los negros y los moros y los gitanos (estos yendo al culto), escalamos a la catedral vieja, al bajar nos topamos con una señora africana de buen ver haciendo la calle, oímos parlar catalán a tutiplén y entramos a pocos bares, pues les falta glamour, carisma. Son bares cutres. Antes de partir ojeé una guía Michelin y los figones leridanos de más nivelón cerraban en Semana Santa. Uno que no lo hacía y que estaba recomendado era el Restaurant Celler del Roser, del que contaba la guía de 2006: «Instalaciones modestas pero decorosas, en pleno casco antiguo, con una pequeña sala de sencillo montaje y, en el sótano, otra ocupando lo que antaño era la bodega». En la gran calle comercial, a unos...

leer más