Carrillera ibérica al Ribera del Duero, por Rebeca Hernández (Recetas para una desescalada #93)

Jun 17, 20 Carrillera ibérica al Ribera del Duero, por Rebeca Hernández (Recetas para una desescalada #93)

Publicado por en Destacado, Madrid, Recetas

Fue prácticamente repudiada y hoy la encuentras en casi todas las carnicerías y restaurantes. Descubre la sabrosura y terneza de la carrillera con la cocinera de La Berenjena.

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Aranda de Duero. Pan, vino y cordero

Jun 02, 14 Aranda de Duero. Pan, vino y cordero

Publicado por en Burgos, Castilla y León, Destacado, Destinos

En marcha las Jornadas del Lechazo de Aranda de Duero, sede actual de Las Edades del Hombre. Allí no es preciso acometer búsqueda alguna para encontrar “el vinillo, las tortas de pan blanco y el asadillo” que anima a probar la canción popular castellana; todo sale al encuentro del visitante.

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Bar Irrintzi (Getxo). Los típicos pinchos clásicos de toda la vida

Oct 22, 13 Bar Irrintzi (Getxo). Los típicos pinchos clásicos de toda la vida

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Euskadi

El Irrintzi se mantiene fiel a su decoración añeja tradicional: piedra, ladrillos, madera y una barra cuadrada llena de pinchos que mantienen la clientela fija y asombran a los visitantes.

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Bar Cuesta (Cerrazo). Menudo ambientazo

Sep 24, 13 Bar Cuesta (Cerrazo). Menudo ambientazo

Publicado por en Cantabria, Destacado

(+45 rating, 12 votes)Cargando... Hace poco se cruzó en Gorliz mi prima Bego con mi esposa Susana y le comentó la primera: «¿No os gusta mucho a ir a Suances? ¿Conocéis el restaurante Cuesta? Nos costó llegar y, aunque había mucha gente, conseguimos comer. Siempre debe de estar lleno. Las raciones son enormes, para dos personas, y es muy barato: lechazo a unos 10 euros. Hasta los postres son para dos personas. Se come en plan raciones y las rabas están buenísimas». Hum… Busqué el local en Internet y todo eran parabienes de los clientes satisfechos. Había unanimidad en que ahí se come bueno y barato. Imaginé que sería una casa de comidas rural con espacios limitados, pero mi impresión se rompió al llegar, tras dar varias vueltas por los vericuetos de asfalto entre Suances, Santillana del Mar y San Miguel. Ahí estaba el garito, pegado a la carretera. Primera sorpresa: dispone de un aparcamiento enorme, síntoma de su concurrencia. Segunda  sorpresa: habíamos acudido temprano y había mucha gente al aire libre. Tercera sorpresa: tiene otro aparcamiento más pequeño cerca del edificio. Cuarta sorpresa: a la izquierda de la fachada se yergue, a modo de añadido, un comedor acristalado, moderno y metálico que aporta un aspecto chic al Cuesta. Quinta sorpresa: al entrar vimos que el bar estaba a tope, en plan Guerra Mundial Z, con familias alteradas, desde los críos chillones hasta los abuelos nerviosos. Sexta sorpresa: la barra, las mesas y la cocina con la puerta entreabierta eran un bullir de trabajadores. Uh, menos mal que soy intelectual y no me asombro ante nada. Confiados nos acercamos a la barra, me acodé y pedí mesa para dos en alguno de los comedores. El Cuesta tiene al menos tres, aparte de las terrazas con bolera del exterior. ¿Tienen reserva?, preguntó la chica. No (glups). La morena consultó a un encargado flaco y con camisa muy chillona para mi gusto (que, ya saben, mi manga es muy ancha para estas prendas), y confirmó que...

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Restaurante Migaea (Getxo). De guante blanco

May 30, 13 Restaurante Migaea (Getxo). De guante blanco

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Euskadi

El Migaea es un bar-restaurante burgués emplazado en un chalet negurítico, término despectivo que se suele aplicar al ilustre barrio getxotarra de Neguri. En él he estado a gusto algunas mañanas dominicales, tomando pinchos y potes y viendo la tele de plasma (cuando me toque la bonoloto y me retire, me convertiré en un experto televidente de deportes hostelero: Bundesliga, Premier y el Madrid, las tres grandes vueltas ciclistas, la Fórmula 1 si la disputa Alonso, la NBA of course, boxeo si ponen…). También he visto a menudo su terraza concurrida con el buen tiempo, y conozco sus diversos ambientes interiores desde que abrió el local. Paseando con La Txurri, ella entró a curiosear, pidió que se lo enseñaran y una camarera nos mostró los distintos espacios: los dos comedores de la planta baja con sus mármoles y hierros repujados, el más sideral y privado de la primera planta, los timbres de las mesas para llamar a los camareros, la pantalla de ordenador para mostrar a los dubitativos los platos de raciones generosas, el servicio señorial… Siempre he querido ir a comer al Migaea, que ha ideado ofertas anticrisis en la terraza, como las paellas de fin de semana con vino de Rueda a 20 euros, o las hamburguesas con champán a 35. En los salones regios se ofrece un competitivo menú degustación, por 55 + IVA, ahora con vino, con lo cual por precio y atención compite con uno de nuestros restaurantes favoritos, el Zaldiaran vitoriano; aunque no lo supera, claro. Un día compré un cupón de Oferplan que ofrecía este menú degustación por sólo 29 euros, sin bodega, pero calculo que me ahorré 20 euros tras abonar aparte agua, vino y café rico. Y encima nos regalaron una botella de vino para beber en casa: un Protos verdejo. Fue una buena oferta, con descuento real, y oferta similar, casi igual, a la del menú oficial. Acudimos Carlos y yo entresemana. Era jueves y el salón estaba vacío, solo para nosotros. Estuvimos excelentemente...

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Casa Pancho (Burgos). Popular y turística

May 14, 13 Casa Pancho (Burgos). Popular y turística

Publicado por en Burgos, Castilla y León

Burgos es Capital Gastronómica de España 2013 y yo ya iba avisado con las notas del suplemento de viajes del ABC, que espigaba entre los bares y restoranes de Burgos. Pero, aún así, callejeando nos cruzamos de sorpresa con la rúa con más bares: San Lorenzo, pegada a la Plaza Mayor. Ahí está el clásico y popular Casa Pancho, el primer bar al que entramos en nuestra escapada castellana. ¡Casa Pancho fue mi primer bar burgalés en más de un cuarto de siglo! Snif, snif… El Lunes de Pascua fuimos a potear y a reservar mesa, y el martes a probar su menú del día por 12 euros. El lunes había muchos turistas y muchos vascos (joder, me persiguen), pues esta tasca es hito obligado de esas manadas de profanos que miran curiosos a sus paredes, carteles y tal. El primer día entramos al Casa Pancho y tomamos esto: corto de cerveza (1 euro), un Ribera del Duero (1,50; Cillar de Silos joven, empezó ácido y creció), más sendas especialidades culinarias: croqueta de ibérico para La Txurri (1,40, le encantó, y es que estaba de cortar) y para mí la superespecialidad, un ‘cojonudo’ de chorizo, que es un choricito con huevo de codorniz (1 aurelio cuesta, y también hay ‘cojonudas’, con morcilla). Ese día, Lunes de Pascua, ya se ha dicho, habían llenado el comedor y reservamos para el día después. Hay muchos camareros trabajando en Casa Pancho, local que dispone de un comedor abajo, que no recomiendo porque llega el ruido de la barra, y otro arriba más recogido. La pega es que el baño es único, el mismo para todos los clientes de bares y comedores. El lunes había un menú apetecible con cordero guisado, alubias, escalopines al roquefort, emperador y más. Pero acudimos el martes, que de primero había garbanzos, ensalada de pasta o lo nuestro. Yo, sopa castellana al estilo clásico, bastante líquida, o sea no muy espesa, caliente, sin huevo y con mucho (demasiado) chorizo; rica y genuina sopa,...

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Restaurante El 24 de la Paloma (Burgos). Cerca de la catedral

Mi esposa, que es la que tiene coche, me amenazó así: “No te vuelvo a llevar a Laguardia hasta que no vayamos a Burgos, que yo no lo conozco y tú sí”. Grrr… Me hice el digno y simulé que me resistía y que al final transigía. Y es que Burgos es ahora Capital Gastronómica de España 2013, je, je… Dos días estuvimos en la capital castellana. Hacía muchos años que yo no recalaba en Burgos. Más de un cuarto de siglo, exactamente. Ahora está más limpia y más ordenada. Y es más turística, sobre todo alrededor de la catedral, donde se concentran los mejores locales de restauración, que son lo que me atraía de la escapada. De los bares de la parte vieja, digamos que lo pasé muy bien con los pecaditos de La Taberna de Correos, que me olvidé de pedir Ribera del Duero en el Rimbombín (vaya barra de pinchos expone; yo me zampé uno de huevo escaldado con pisto que me costó tres eurazos pero lo disfruté mazo), y que también estuve en Casa Pancho, frecuentada taberna turística con buenos pinchos de la que hablaré aquí el próximo martes. Ah, no nos pusieron tapas en ningún local. Igual fuimos a las horas equivocadas. A la hora del almuerzo no me quise gastar un dineral probando cordero en el clásico y reputado Ojeda, cuyo aroma invadía la plaza de La Libertad, y por lejanía espacial no pude hacer caso a la recomendación de mis hermanos sobre el restaurante Landa, pegado a la autopista. Esos dos días de visita cumplí mis previsiones, tomadas de un artículo sobre Burgos del diario ABC, que me ayudó a dibujar una hoja de ruta con bares y a señalar dos restaurantes para sendas sentadas: el primer día en El 24 de La Paloma, calificado por el crítico Carlos Maribona como moderno, y el segundo en el Casa Pancho, una oferta de las más atractivas de la capital según el mismo Maribona. Era Lunes de Resurrección, en...

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Mesón Los Templarios (Villalcázar de Sirga). Masticar líquidos y beber sólidos

Andaba (y nunca fue más cierta la expresión) por el peregrino Camino de Santiago, sin ninguna pretensión de búsqueda pero siempre abierto a lo que pudiera suceder, cuando observé, en el pueblo de Villalcázar de Sirga, una iglesia con una enorme porticada y unas magníficas esculturas de gran tamaño en la fachada. no lo dudé, salí del Camino y me fui a contemplar tan magnífica obra, de la que sólo pude ver su exterior; el acceso al interior estaba cerrado. Pero no es de arquitectura de lo que trata este blog, y lo bueno llega cuando, retornando al Camino, me encuentro por sorpresa (encuentro y sorpresa, estas sí que son dos bonitas palabras cuando van juntas) con el Mesón Los Templarios, especializado en lechazo asado en horno de leña. ¡Humm! Eras las diez de la mañana y este templo también estaba cerrado. El segundo encuentro, que por previsto no deja de ser menos mágico, tendría lugar en Carrión de los Condes, mi final de etapa del día, donde me reuniría con mi hermana Beatriz, que se uniría unos días en mi peregrinar, y con Luis, su afortunado marido, que la acercó hasta allí en coche. Con todos los ingredientes para una tarde genial (tenía el lugar donde comer, la mejor compañía y coche para desplazarnos hasta Villalcázar), nada podía salir mal, así que allí nos plantamos, a las dos del mediodía. Cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que el local estaba completo. Reservamos y, hora y media después, nos sentamos a la mesa. El mesón rústico castellano con mobiliario de madera, paredes decoradas con diplomas, fotos de la Familia Real en el local, relojes de pared pendulares de madera y metálicos parados en horas diferentes, como si el tiempo no existiera, tinajas, vidriera en la puerta de entrada y hasta una mini armadura, como las que venden en los chinos. En las mesas, los salvamanteles de mimbre hacen las veces de mantelería y el servicio de mesa viste rústicamente, con pantalón negro, camisa blanca...

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Mesón La Paloma (Ciudad Rodrigo). De los que molan en Ciudad Rodrigo

¿Qué sucede cuando uno atraviesa Portugal, de oeste a este, siguiendo el vía crucis de peajes electrónicos instalados en la IP5 para escarnio y sangrado del españolito medio? Que al poco de atravesar la frontera (apenas 25 kilómetros) se da de bruces con la recia y antañona silueta de Ciudad Rodrigo y respira aliviado por reencontrarse allí con las muchas bondades de la gastronomía española. Que no peninsular. El menda llegó a la susodicha localidad, que hay quien imagina habitada desde la Edad de Bronce, recomendado por El Burrito Sabanero, aunque tuvo que buscarse la vida (y echar un vistazo a internet, claro) para encontrar un lugar que se amoldara a sus apetencias. Uno esperaba llegar allí, a su núcleo monumental, recorrer un paño de la muralla, santiguarse en la catedral, fotografiarse frente a la Casa de los Vázquez (hoy, sede de Correos) y sentarse sobre los cañones que protegen a pie de pista el bello edificio consistorial. Para, a continuación, no saber por qué bello asador decidirse a la hora llenar el buche. ¡Eeeeeerror! Hay varias terrazas y sorprende el extendido uso del término Cafetería, pero el atractivo exterior de la mayoría de los locales del pueblo salmantino es prácticamente nulo. La diosa Fortuna y el iPhone quisieron que fuéramos a parar a La Paloma, un mesón de corta existencia que nos satisfizo con su oferta de ibéricos, su arte a la hora de preparar una buena ensalada, su tratamiento de la ternera y sus precios contenidos. Nos prepararon una mesa sin rechistar, pese a llegar cerca de las cuatro de la tarde, y tuvimos una atención correcta. No especialmente rápida, pero sí correcta. Abrimos boca con media tabla de embutidos ibéricos de bellota (8 euros) que resultó descomunal; casi 30 piezas de rico lomo, salchichón, chorizo y jamón. Y luego compartimos una ensalada, La Paloma (5,5), excepcional, como corresponde a la propuesta que adopta el nombre del local que la oferta; una máxima que no siempre se cumple, como recientemente comprobamos en...

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Bar-restaurante Ibai (Donostia). Eso se avisa, oiga

Mar 09, 12 Bar-restaurante Ibai (Donostia). Eso se avisa, oiga

Publicado por en Euskadi, Gipuzkoa

El restaurante Ibai de Donostia resultó ser un mal trago. No diremos que nos trataron mal pero tampoco podremos decir que salimos contentos.

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