LLanes, diez restaurantes y diez experiencias imprescindibles en el Oriente de Asturias

May 27, 13 LLanes, diez restaurantes y diez experiencias imprescindibles en el Oriente de Asturias

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(+401 rating, 92 votes) Cargando… “Ahora que estamos en Llanes, ¿qué restaurantes nos recomiendas? Y no es una pregunta sencilla. En el Oriente del Planeta Asturias, en el Conceyu de Llanes hay una gran concentración de lugares de restauración, desde los más populares a lo más distinguidos. Desde los chigres a los restaurantes de nueva cocina. Hay mucho y bueno donde elegir así que procuraremos afinar. Se nos quedan muchos en el teclado pero nos limitamos al número mágico: 10.  Y en este escrito, además,  daremos un bonus. Restaurantes más experiencias, todo por el mismo precio, para nuestros lectores y amigos.  ¿Por dónde empezar? Quizás por lo más típico y tópico: En Naves de Llanes está el lagar sidrería el Cabañon, un lugar donde sentarse y sentirse plenamente astur, decorado con grandes  barricas sidreras. Es que el Cabañón, además de sidrería, es productora y embotelladora de una de las mejores sidras del Oriente Asturiano. Este Llagar cuenta con tres comedores y un patio que se cubrió para aprovechar el espacio en los escasos días que llueve en Asturias (modo ironía on).  Comes rodeado de cacharrería etnográfica, de carros, prensa y toneles.  Se pueden comer muchas cosas pero recomiendo las croquetas‚ los huevos de pitu de calella (pollo de corral) con patatinas‚ las setas‚ los pasteles de cabracho y la costilla.  Y, añadida a la experiencia gastro  dos grandes pluses. Por un lado el paseo por el bello pueblo de Naves, con sus recias casonas y por otra parte, y sin coger el automóvil desde el restaurante , la singular playa de Gulpiyuri. Está playa se está convirtiendo en una estrella mediática, así que no se lo cuenten, disfruten del arenal en vivo y en directo. Pero insisto, vayan a pie desde el pueblo. El paseo dura cinco minutos y ya que en las guías oficiales no lo pone se lo diremos nosotros, llegar en coche a Gulpiyuri no es una buena idea.    Posada de Llanes es un pueblo que da servicios a toda la zona y donde se...

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El paseo de… EMILIO SAGI

Hace ya más de dos años que no converso con el escenógrafo Emilio Sagi, pero la última vez que intercambié pareceres con él le pregunté cuál era su paseo predilecto en Bilbao. Porque el director artístico del Teatro Arriaga ha vivido largas temporadas en espectaculares ciudades con arquitecturas de lo más diversas, incluidas Washington, Buenos Aires, Santiago de Chile, La Habana, Tokio, París, Roma, Venecia y Toulouse, pero parece realmente sincero cuando afirma estar “enamorado de Bilbao”. “Es una ciudad apoteósica, con todo ese paseo de la ría y la reconversión a una especie de estética postindustrial, de hierros y edificios nuevos”, aseguraba aludiendo a la nueva cara de la tercera ciudad, tras Oviedo y Madrid, en la cual establece residencia para largo plazo. Igual que en la capital gustaba de caminar por la Plaza de Oriente y frente al Palacio Real, en Bilbao también ha encontrado su paseo predilecto cerca de su despacho. Concretamente, propone ir desde el Arriaga hasta el Palacio Euskalduna, siguiendo el curso de la ría. Es un itinerario que conoce bien, pues el primer tramo, entre el coliseo municipal y el Campo Volantín, lo hace a diario cuando se encuentra en su nueva casa. “Me encanta ir por El Arenal cerca del río. Cuando hay marea alta huele un poco a mar, que me gusta mucho, y me encanta que los edificios de la otra orilla se reflejan en el agua cuando está muy quietecita. Llego al teatro con muy buen humor”, dice alguien que ha convertido en placer el camino diario a su trabajo. El Arenal es aquí su gran aliado, su remanso de paz, y entre sus árboles, fuentes, bancos y demás mobiliario escoge el quiosco. “Cuando vengo algún día en fin de semana y hay concierto, me encanta ver a toda la gente y escuchar la música. Quioscos hay muchos en España, pero éste es muy bonito y además funciona, hay banda. En muchos no la hay”, señalaba Sagi. La ruta continúa, a la derecha queda...

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El paseo de… KEPA JUNKERA

Kepa Junkera (Bilbao, 1965) presume de haber vivido siempre en “barrios auténticos” de la capital vizcaína y venera su ciudad. La veneraba antes, “cuando tenías casi que defenderla”, y la venera ahora, aunque propone “no quedarse sólo con la postal”. Sin embargo, lo que realmente le entusiasma es perderse en los recovecos de Urdaibai, “un pulmón increíble para evadirse”. El músico, ganador de un Grammy Latino, cuatro Premios de la Música y dos Discos de Oro, vive en el Casco Viejo bilbaíno, pero tiene en Busturia un caserío en el que disfruta de la calma del entorno y, más allá de costumbres domingueras, también trabaja. Allí se encuentra verdaderamente a gusto; esboza una sonrisa permanente y sus ojos se iluminan cuando posa su mirada en el paisaje que le rodea. “La reserva de la biosfera es un paraíso en sí misma. Tienes la marisma, es uno de los lugares donde se mantiene el encinar cantábrico, tienes los arenales, toda la zona de los caseríos…”, enumera. Él y su familia suelen quedar con su cuadrilla en el chiringuito del Parque de la Marisma de Sukarrieta, pero en esta ocasión propone como punto de partida el observatorio que hay en las marismas del barrio de San Cristóbal, en Busturia, donde se pueden contemplar espátulas, archibebes, zarapitos, garzas, cormoranes, ánsares y otras aves. Desde allí, siguiendo en paralelo las vías del tren, se llega a Sukarrieta y Junkera considera imprescindible acercarse a Txatxarramendi, “un pequeño promontorio, con un pequeño mirador, donde el siglo pasado hubo un hotel en el que se dice que estuvo Ava Gardner. Es un sitio privilegiado, increíble”. Desde Sukarrieta opta por bordear la marisma por un pequeño camino que lleva a Mundaka, una senda que permite contemplar los embarcaderos y subir a Portuondo, otro balcón desde el que otear la isla de Ízaro y la desembocadura de la ría. “Es un recorrido muy bonito, relajante y simbólico por una zona que nunca está masificada y tienes infinidad de estampas atractivas. Con marea baja...

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El paseo de… AMAIA MONTERO

En la portada de su primer disco en solitario Amaia Montero (Irún, 1976) posa tumbada en un arenal de Las Landas. Además, el repertorio incluye una canción titulada ‘Mirando al mar’, y otras que hablan de caminar cerca de él, de buscar una isla entre sus aguas y de barcos de papel. No se trata de simples recursos estéticos o literarios, simples casualidades, pues la playa es un espacio realmente especial para la antigua cantante de La Oreja de Van Gogh. Allí ha encontrado inspiración, un eficaz estímulo para su creatividad y calma. “Me gusta la playa, pasear por ella y disfrutar de la tranquilidad que te transmite el mar. Me hace sentir muy bien, porque te olvidas de todo, te hace pensar y tomar alguna que otra decisión”, explica Montero, a quien concretamente le encanta pasear con sus perros, dos labradores, por la extensa playa de Hendaia, de tres kilómetros y medio de longitud. Ella propone aparcar el coche en la zona de Sokoburu, cerca del centro de talasoterapia de Serge Blanco, pisar la arena y emprender una ruta sin pérdida, y de ida y vuelta, hasta el otro extremo, donde esperan las gemelas (dos enormes rocas varadas frente a los acantilados), a los pies de las campas que rodean el Castillo de la Abadía. “Me gusta porque es una playa muy grande, tiene mucho recorrido para andar y andar. Además, el paisaje me encanta, está limpia y en invierno no suele haber mucha gente. ¡Me encanta la sensación de relax que da tener toda la playa para ti, con tus perros!”, enfatiza la cantante, merecedora del adjetivo cantautora desde que firmó los 11 temas de su estreno como solista. En el tramo de ida, pronto se deja atrás el casino de la población francesa, y se camina entre el mar y el perfil de una hilera de construcciones que incluye desde el pequeño chalet a la inmensidad de la señorial residencia Eskualduna, antiguo Gran Hotel de la localidad. Y a mitad de trayecto...

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