Casa Julián (Tolosa). Hierro, fuego y carne

Ago 12, 19 Casa Julián (Tolosa). Hierro, fuego y carne

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa

Xabier Gorrotxategi maneja actualmente el timón de esta casa legendaria y abre ventanas que empiezan a renovar el aire en un comedor ennegrecido por el humo de las brasas.

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Casa Nicolás (Tolosa). Donde se reverencia a la chuleta

Dic 15, 15 Casa Nicolás (Tolosa). Donde se reverencia a la chuleta

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa

La experiencia y la especialización han convertido a Casa Nicolás en un lugar de obligada peregrinación donde la carne se mira con lupa. Pedro Ruiz lleva treinta años seleccionando escrupulosamente el género, a simple vista, y comandando esa parrilla donde no más se arriman chuletas.

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Que trabaje el cocinero

Nov 11, 15 Que trabaje el cocinero

Publicado por en Destacado, Miscelánea

Muchos asadores presentan la carne apenas marcada, cuando no cruda, para que el cliente termine de prepararla a su gusto, en la misma mesa. Pero el comensal debe entregarse a la contemplación y la conversación, y la responsabilidad de cocinar debe recaer en el cocinero.

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Gure Etxea (Getxo). Todo bien

Sep 09, 15 Gure Etxea (Getxo). Todo bien

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Euskadi

El mejor restaurante de L.A. cuenta con parrilla de piedra volcánica, certeros puntos de cocción y muy buen género. Aquí se huye de las filigranas y la cicatería propias de la nueva cocina, poniendo el acento en fórmulas tradicionales, preparaciones sencillas y producto de proximidad.

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Goizeko Izarra (Bilbao). Mantequilla roja

Sep 24, 14 Goizeko Izarra (Bilbao). Mantequilla roja

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Destacado, Euskadi

Escoltada por patatas fritas, perfectamente sellada por ambos lados pero tiernísima, con el corazón en su punto exacto, y bien sabrosa. Así es la chuleta de este clásico de la capital vizcaína.

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Néstor (Donostia). El restaurante de una mesa

El bar Néstor despacha, con lista de espera y cuentagotas, la mejor tortilla de patata de San Sebastián y en su barra se agolpan los clientes para comer de pie chuletas de vaca vieja.

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Sidrería Iretza (Astigarraga). El mérito de cumplir

Mar 18, 14 Sidrería Iretza (Astigarraga). El mérito de cumplir

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa

(+45 rating, 9 votes)Cargando... Recientemente me pedían, vía Twitter, que recomendara una sidrería en la zona de Astigarraga/Hernani. Sin que sirva de precedente, y en contra de mi costumbre, no respondí (disculpa, Ander Monroy); no por falta de ganas, sino porque no soy un experto en la materia y me quedé en blanco, igual que le ocurre a Griezmann cuando contempla el escudo del Athletic Club, para que se hagan a la idea. Muchos días después me acordé del desaire y pensé, ¿por qué no le hablé de Iretza Sagardotegia? Esta sidrería, inaugurada en 2008 por Etxeberria y R. Zabala, casas sidreras de Astigarraga y Aduna, cuenta en su exterior con el escaso atractivo de una nave más de un polígono industrial cualquiera, pero dentro la cosa cambia; especialmente en Kupeltoki, el comedor principal, dotado con 14 grandes barriles (aka kupelas) habilitados con mesas y sillas para comer en su interior, como sucede en el Tierra Astur de Colloto. ¿Y el condumio, que es por lo que uno acude a estos lugares? Pues la comida, sin ser excepcional, no defrauda. Lo cual no es poco decir, visto cómo tira la calidad no poca competencia, amparándose en el nulo espíritu crítico de la mayoría de comensales que, por añadidura, en estos espacios suele acabar trompa, conforme y hasta eufórica con la barra libre de sidra (txotx!!). Me descolocó el aperitivo, consistente en canapés de pan de molde con queso, fiambre, y demás. Más bien esperaba txistorra o chorizo en un sitio así. Pero la extrañeza se pasó en cuanto llegó la notable tortilla de bacalao, gruesa y jugosa. No tan tierno estaba el bacalao con pimientos, que se quedó en un aprobado. Y la chuleta, estando buena, ¿cómo no preguntan el punto deseado? Lo han adivinado, la primera tanda salió demasiado hecha. Error. Una pena. El postre tradicional (queso, membrillo y nueces) cumplió, la sidra dio la talla (el lugar cuenta incluso con una carta de sidras) y la casa invitó a los cafés, que...

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Mariño (Irun). Austero y popular

Sep 23, 13 Mariño (Irun). Austero y popular

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa

El pulpo a feira es sólo una de las especialidades gallegas que figuran en la oferta de este local llamado Mariño y vinculado al CD Mariño

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Restaurante Betixu (Iurreta). Casi mejor la música que la comida

Abr 29, 13 Restaurante Betixu (Iurreta). Casi mejor la música que la comida

Publicado por en Bizkaia, Euskadi

Euskal Telebista estrenó la semana pasada ‘Txoriene‘, un programa de cocina cuya selección de invitados me gusta, de antemano, porque no insiste en los michelines de turno. Estos ya cuentan con publicidad suficiente y, si no te toca antes la Lotería o renuncias a comer el resto de la quincena, no hay quien reserve mesa en la mayoría de sus comedores. Sin conocer el criterio que ha guiado la referida selección de cocineros, me gusta pensar que gracias al espacio podré descubrir un par de restoranes más que interesantes. Con dicha esperanza me planté en Iurreta, reservé mesa en Betixu y probé su menú del día de entresemana, que la coyuntura económica mundial no está para mayores dispendios. La satisfacción fue de más a menos. Cuando llamé por teléfono, la atención fue muy buena, bien atenta (como corresponde a una adecuada atención, de ahí el nombre), agradable, eficaz, simpática incluso. Acepté comer en el porche, pensando que disfrutaría de impresionantes vistas sobre Durango, pero lo único que vi fue una pequeña campa y la cerca que la bordea. Sin problema, mejor ese horizonte verde que la ristra de tubos de escape de las terrazas urbanas. Al ojear las diferentes cartas, observé que disponen de una de picoteo, diseñada precisamente para la terraza, y varios menús: Pollo (19,10 euros), Costilla (19,60), Paella (22), Cordero (28,10), Chuleta (35,75), Degustación (44,45), Fin de Semana (27,50), Comuniones (50,40 a 68). Como he adelantado, opté por el menú del día, que ya es suficientemente carillo. Dos platos, postre, pan y agua, por 18 euros. 20,20 euros si se riega con vino de año. Y 22,30 euros si se escoge crianza de Rioja. Arca de Noé, un tempranillo de San Asensio que entra muy fácil, por cierto. Para empezar, había que escoger entre ensalada ilustrada de ventresca; ensalada de pasta con salsa de yogur; pasta fresca a la carbonara de setas; y verduritas a la parrilla con huevo poche. Me decanté por esto último, un pisto en toda regla, con gruesos trozos de calabacín, cebolla, berenjena, zanahoria, pimiento...

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Taberna Ekaitz (Donostia). Casa Polipaso, benditos sacramentos

(+28 rating, 8 votes)Cargando... Donostia-San Sebastián siempre nos recibe con los brazos abiertos. Hacer el pertinente eslalon por la autopista A-8 merece la pena pues, tras las temidas cabinas de peaje y el sinfín de curvas, esperan amigos y familiares dispuestos a entablar conversación, compartir mesa y mantel, y brindar por la certeza de lo que ya pasó y la ilusión de lo que aún está por venir. Uno de los últimos encuentros fue en la Taberna Ekaitz, en lo más alto de Igeldo, justo en el edificio que igeldotarras y antiguotarras conocen como Casa Polipaso, donde uno puede dejar atrás la capital donostiarra y poner rumbo a Orio, donde todavía abundan los lugareños y se dice que lo mejor es pedir croquetas de ensueño, guisos aprendidos en casa, chuleta a la parrilla y pescados como la merluza, que las hermanas Etxarri cocinan con mimo. Pues bien, nosotros pedimos alubias. Y no fuimos los únicos. La meteorología incitaba ­al cocido y al guiso contundente. Fuera arreciaba la lluvia, no faltaba el viento y el frío atería los huesos, la pequeña terraza estaba desmantelada y numerosos coches reposaban inertes y empapados frente a la austera fachada del asador. Ya sentados a la mesa, casi en el centro de su apretado comedor, decorado con chimenea y profusión de lauburus, pedimos una botella de Muga (19,80 euros), un crianza de 2008 prácticamente infalible, a base de tempranillo (70%), garnacha (20%), mazuelo (7%) y graciano (3%). Clásico, en absoluto audaz, pero un valor seguro. Abrimos boca con unas anchoas ricas (15,40), aunque el abundante aceite, extrañamente, no invitaba a sumergir pan en él. Y cometimos el error de pedir revuelto de morcilla (8,80), que resultó ser una tortilla sencilla e innecesaria, dado que pronto llegarían los sacramentos de la alubiada. ¡Ah, qué sacramentos! Benditos sean. Alabados sean el tierno y sabroso chorizo, la fina morcilla de verdura, la abundante berza y esa tiernísima carne que se deshacía en la boca cual delicada carrillera. Todo dispuesto en cantidad suficiente en el pertinente...

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Casa Méndez. (Villafranca del Bierzo) La comida berciana y los pimientos anhelados

Don Manuel, cascarrabias y grosero,  me lleva varios días diciendo que las lectoras las prefieren cortas. A las entradas me refiero. Así que, para hablar del Casa Méndez, en lugar de desviarme por los cerros de las Médulas, que era donde pensaba acudir y bucear en su historia romana de ruina montium y toneladas de oro, de contar cómo recobramos el Silencio en un bello hotel leonés y de narrar el paseo  por la señorial Villafranca del Bierzo, diré sin rodeos cómo, por cuánto y cuándo allí comimos. Somos europeos de horarios cuando estamos de vacaciones. ¡Viva Europa, coño!, nos ha costado siglos construirla y ahora nos la quieren arrebatar en cuatro días por quítate allí una crisis y unos cuantos ombligos. Somos europeos, digo,  y nos gusta  la cena temprana tras poteos cortos y luego, reposo y trago largo, cama blanda, sueño largo y lo que se tercie por el camino, pero a conciencia. Y en Villafranca, la verdad es que la búsqueda de la cena  por eliminación  horaria quedó reducida a pocas opciones, por no decir a sólo  una. Nos hizo gracia el nombre de Casa Méndez. Conocemos a un tal Méndez, empresario y mentor, al que profesamos cariño desde que decidiera con sus dineros montar una emisora de radio en la que perdimos la virginidad profesional y  también algunas de las otras. Esa, amiguitos,  es otra historia (guiño, guiño). Casa Méndez es un restaurante pequeño que, por lo que adivinamos tras la rápida mirada a su comedor se surte fundamentalmente  de los alojados en el hostal aledaño. Los comensales eran cultos abuelitos solitarios centroeuropeos que cenaban lo que, presumimos,  era un menú del día (en este caso de la noche). La camarera un simpática argentina (creo) intentaba hacer comprender a los ancianos lo que eran los platos que les iban a servir. “Estee,  mirá vos, soooppa de fideo” y el abuelo miraba a la camarera como las vacas a los ferrocarriles y sin entender nada decía “eso”, lo que inevitablemente me recuerda al...

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Restaurante-Vinoteca Bernardina (Donostia). ¿Lo más pijo de la ciudad?

Jun 07, 12 Restaurante-Vinoteca Bernardina (Donostia). ¿Lo más pijo de la ciudad?

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Vaya por delante que no me considero nada pija, aunque alguno pueda llegar a pensar lo contrario. Y es que el local que visitamos el pasado viernes antes de cenar, traía dicha tarjeta de presentación. La culpable fue una buena amiga cuando al hablarme de la nueva vinoteca de Ondarreta, junto a la marisquería que ostenta el mismo nombre, apuntó que era un lugar cómodo y agradable pero frecuentado por lo más pijo de la ciudad. Ella avisa, hace bien, que sabe que de vez en cuando me planto unas deportivas, me pongo los cascos y hago mis caminatas. Yo sola, con mis pensamientos, que últimamente son unos cuantos. Y que estos arranques de mens sana suelen terminar en aperitivo o similar. “Ojo dónde te metes de esa guisa”. “No hay problema, prefiero el bar de siempre”. Así que mi esposo y yo dejamos la visita a la Vinoteca Bernardina para la tarde del viernes. Eran cerca de las ocho y resultó de lo más sencillo acomodarse en las banquetas rojas, negras o grises de una de sus mesas elevadas. El local aparentaba ser más grande desde fuera. Muy limpio y bien decorado, presenta una barra no excesivamente larga y unas 3 ó 4 mesas con un par de taburetes cada una, bien dispuestas para disfrutar de copa de cava o vino con alguna de las apetitosas raciones que vimos desfilar ante nosotros (a destacar la verdura en tempura). Aprecié dos pequeñas salas separadas como zona de restauración, con mesas de decoración cuidada y pulcra, mucho blanco y mucho gris. De dimensiones más bien reducidas, adecuadas a “comidas para dos”, con la discreción que otorgan los pequeños espacios. De las que me gustan, vaya. Apenas una pareja en la barra dejaba entrever unas cuantas bandejas de porcelana blanca con un jamoncito que aparentaba delicioso sobre gruesas tostas o en pequeños bocadillos. Llamó mi atención una fuente bien aceitada que contenía porciones de bonito de buen tamaño que servirían acompañadas de anchoas en salazón con...

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