Néstor (Donostia). El restaurante de una mesa

(+35 rating, 7 votes)Cargando... Hace poco recibía una notificación a propósito de la apertura de Mercès One, restaurante barcelonés con sólo una mesa. Esa exclusividad, el privilegio que supone ocupar sus asientos y vivir “una velada única y en la más estricta intimidad”, es el principal atractivo del negocio. Pero la gente de Mercès Events apenas ha inventado nada, pues en Donostia ya está abierto, desde 1980, el Néstor, un pequeño bar restaurante con sólo una demandada mesa llamada, para más chufla, la “mesa 19”. La guasa incrementa el mito de un local que despacha, con lista de espera y cuentagotas (una a las 13:00 horas y otra a las 20:00), la mejor tortilla de patata de San Sebastián, y en cuya corta barra se agolpan los clientes para comer chuletas de vaca vieja. Allí mismo, de pie. ¿Con qué se puede acompañar esa carne de gran predicamento (yo no la tildaría de extraordinaria, pero igual la probé un mal día), el gran reclamo de esta casa que me descubrió mi buena amiga Virginia Láinez? Pues la oferta es ciertamente corta, pero de calidad; buen género y preparaciones sencillas. Hay ibéricos de bellota (DO Guijuelo), queso y pimientos verdes “tipo Gernika”; de la villa vizcaína en temporada, una exquisitez, y procedentes de Marruecos el resto del año. En su época idónea también fríen al momento guindillas de Ibarra (cuando no lo es, de Navarra) y es un sano ejercicio picar, con algo de beber, los tomates que exhiben sobre el mostrador, que son servidos con la única compañía de sal gorda y abundante aceite de oliva de calidad; hay que ser de piedra para no untar pan y regodearse con su untuosidad y su gusto. Sota, caballo y rey. No hay más (salvo gildas, y cigarrillos y tejas de Tolosa), ni falta que hace, en un negocio que es más que un simple abrevadero, donde se preocupan por el producto y por el cliente. Néstor Morais, quien atiende la plancha en cocina, y su...

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Sidrería Iretza (Astigarraga). El mérito de cumplir

Mar 18, 14 Sidrería Iretza (Astigarraga). El mérito de cumplir

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa

(+45 rating, 9 votes)Cargando... Recientemente me pedían, vía Twitter, que recomendara una sidrería en la zona de Astigarraga/Hernani. Sin que sirva de precedente, y en contra de mi costumbre, no respondí (disculpa, Ander Monroy); no por falta de ganas, sino porque no soy un experto en la materia y me quedé en blanco, igual que le ocurre a Griezmann cuando contempla el escudo del Athletic Club, para que se hagan a la idea. Muchos días después me acordé del desaire y pensé, ¿por qué no le hablé de Iretza Sagardotegia? Esta sidrería, inaugurada en 2008 por Etxeberria y R. Zabala, casas sidreras de Astigarraga y Aduna, cuenta en su exterior con el escaso atractivo de una nave más de un polígono industrial cualquiera, pero dentro la cosa cambia; especialmente en Kupeltoki, el comedor principal, dotado con 14 grandes barriles (aka kupelas) habilitados con mesas y sillas para comer en su interior, como sucede en el Tierra Astur de Colloto. ¿Y el condumio, que es por lo que uno acude a estos lugares? Pues la comida, sin ser excepcional, no defrauda. Lo cual no es poco decir, visto cómo tira la calidad no poca competencia, amparándose en el nulo espíritu crítico de la mayoría de comensales que, por añadidura, en estos espacios suele acabar trompa, conforme y hasta eufórica con la barra libre de sidra (txotx!!). Me descolocó el aperitivo, consistente en canapés de pan de molde con queso, fiambre, y demás. Más bien esperaba txistorra o chorizo en un sitio así. Pero la extrañeza se pasó en cuanto llegó la notable tortilla de bacalao, gruesa y jugosa. No tan tierno estaba el bacalao con pimientos, que se quedó en un aprobado. Y la chuleta, estando buena, ¿cómo no preguntan el punto deseado? Lo han adivinado, la primera tanda salió demasiado hecha. Error. Una pena. El postre tradicional (queso, membrillo y nueces) cumplió, la sidra dio la talla (el lugar cuenta incluso con una carta de sidras) y la casa invitó a los cafés, que...

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Viva Palencia con P. Una ruta de once sabores y experiencias

Dic 05, 13 Viva Palencia con P. Una ruta de once sabores y experiencias

Publicado por en Castilla y León, Destacado, Palencia

(+26 rating, 6 votes)Cargando...Me gusta Palencia. Con P. Es un sitio de verdad, auténtico. Una provincia llena de contrastes y de paisajes. Con un norte de alta montaña y un sur de amplias planicies, un mar de campos. Palencia (con P) aún no ha sido descubierta por el turismo masivo, ni creemos que lo será en el futuro, pero como los lectores de esta WEG son gente con un criterio muy superior a la media suponemos que les gustará conocerla. Porque conocer Palencia es volver a visitarla. Uno cuando está en el secreto de sus paisajes y de sus mesas y productos tiene mucho ganado. Una tierra horizontal, austera, religiosa sin aspavientos ni extremos. Un bella desconocida, un must para los vigilantes de aves, para los degustadores del mejor Románico. Para todos aquellos que creen haberlo conocido todo en la gastronomía española y no han probado la menestra palentina, sus sopas de ajo o, ¡sonido de trompetas y fanfarrias!, su lechazo. La semana  pasada nos convocaban para conocer algunos de sus mejores productos en una jornada divulgativa. Allí volvíamos a encontrarnos con empresas de las que somos clientes desde hace años, no en vano, en Palencia hemos pasado largas temporadas y nos hemos sentido como en casa. La presentación de Alimentos de Palencia: una Marca de Referencia tuvo el formato de una Jornada Gastronómica, organizada por la Diputación de Palencia y el CETECE, Centro de Innovación de productos agroalimentarios de Palencia, con la colaboración del Grupo Peñascal y el Centro Integral Boluetabarri, en cuyas instalaciones tuvo lugar la sesión. Allí también disfrutamos de las recetas que un hiperactivo y simpático Fernando Canales elaboró con la materia prima palentina. Experiencia 1 y 2 Podemos empezar por la Capital, Mi ideal de ciudad es una urbe de las dimensiones de Palencia la city. De Palencia, con P, no con Uve (y que me disculpe Uve). Palencia es, como se dice de su catedral, una bella desconocida. Alejada de las rutas turísticas sus encantos son discretos, recogidos y austeros....

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La Bodeguilla (Matiena-Abadiño). La mejor morcilla con tomate del Duranguesado y parte del extranjero

Nov 18, 13 La Bodeguilla (Matiena-Abadiño). La mejor morcilla con tomate del Duranguesado y parte del extranjero

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Euskadi

(+14 rating, 3 votes)Cargando... Rara es la vez que cambio entre semana el tupper de mi madre o, en su defecto, el no muy apetecible comedor del trabajo por ir a comer fuera. Mainly, porque en las afueras del Gran Bilbao la oferta gastronómica merma y, también porque, cuanto menos minutos gaste en comer, antes puedo salir pitando para casa. Pero la semana pasada hicimos una excepción y nos acercamos hasta el vecino Abadiño a probar La Bodeguilla, que tan buena fama le otorgan los compañeros de currelo. El comedor es chiquitajo (de bodega de pueblo, vamos), pero tienen también terraza, por lo que entra bastante gente de una tacada. A la hora que fuimos estaba a tope. Sólo estaba libre nuestra mesa con su clásico cartel metálico de “reservado”. Con eso de que no podíamos enrollarnos mucho, al hacer la reserva ya dijimos que nos fueran preparando una ensaladita de tomate y cebolleta para cada uno, así como morcilla con salsa de tomate de segundo. Sí, tomate con tomate, cierto… pero es que es lo típico de La Bodeguilla. Los must de la casa. La ensalada, muy rica y bien de cantidad. Aunque sí es verdad que, personalmente, eché de menos un tercer ingrediente, por aquello de que tuviera un poco más de gracia el tema. Mientras llegaba el segundo, un platito de morcón hizo más agradable la espera (que no fue nada larga). Yo tuve que cambiar el embutido por medio bocadillo de queso de oveja, lo que no me importó en absoluto. Como siempre digo, si ante una catástrofe apocalíptica hubiera que racionar la comida y me hicieran elegir un único alimento con el que subsistir hasta el fin de los días, sería queso. Casi casi cualquiera me serviría. Enseguida llegó la famosa morcilla con salsa de tomate. Una cosa bárbara. La mejor que recuerdo. Para mojar, remojar y hasta para rechupetear el plato si se te terminaba el pan. Ganas me entraron de pedir un bote para casa de esa salsita espesa con un punto dulzón para hacerme un arroz con...

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El Rincón del Pulpo (Nueva de LLanes). Pulpo de pedreru junto a la playa de Cuevas del Mar, para resucitar a un muerto

Ago 21, 13 El Rincón del Pulpo (Nueva de LLanes). Pulpo de pedreru junto a la playa de Cuevas del Mar, para resucitar a un muerto

Publicado por en Asturias, Destacado, Llanes

(+94 rating, 21 votes)Cargando... AVISO. ESTE LOCAL SE ENCUENTA EN ESTOS MOMENTOS CERRADO. SEGUIREMOS INFORMANDO. En ocasiones creo que he muerto. Sé que puede sonar un poco duro. Muerte en el primer párrafo de un post. No susto, directamente muerte. Pero es que es asi como me veo. Como en una novela de realismo mágico hispanoamericano (perdón, latinoamericano; está claro que fueron los centuriones romanos los que colonizaron América), estoy muerto, a días sí, y a días no. Yo, como soy más listo que Bruce Willis, me he dado cuenta antes y no he esperado que acabe la película para atar cabos. El otro día, en esta vida viajera que llevo, acudí a mi sede a hacer gestiones y me ocurrió algo increíble. En la otra acera, a diez metros, se encontraba mi amiga y musa y bloguera de moda Iwihsiwerekarl. Estaba con otra amiga/diosa (ella sólo tiene amigas que están requetebuenorras). Hablaban ellas todas engoriladas. Empezaron a cruzar el paso de cebra y yo hice lo mismo, con la mejor de mis sonrisas. Al quedarnos frente a frente, a cuarenta centímetros, grité “ciao, bellas!”. Y, opps, siguieron adelante, sin oírme, sin verme. Seguí gritando ehh, ehhh, ehhhhhhh (fade out), y nada, ni por esas. Con el sentido del ridículo hecho trizas, pensé: “qué impresión de loqueras habré dado al resto de la peña por lo friki de la situación”. Y allí vino lo más inquietante: nadie se dio por aludido, nadie vio, ni oyó nada. Conclusión, ese día estaba  muerto. Ayer, sin ir más lejos, estaba muerto sólo a medias. Para unas sí, para otros no. Acudimos al chiringuito de la playa de Cuevas del Mar. Un lugar en el que tengo ganas de cenar un día a gusto, sin prisas y recorriendo su carta, que está llena de sorpresas. Además, me lo ha recomendado gente de la que me fío. El lugar mágico y, como diría un periodista muy cursi, del que no citaré nombre, un marco incomparable. Una prestosa DJ recorría en la terraza los éxitos del R&B, el sol se...

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Por comentar: Vinosfera, el secreto de Lakua (Vitoria-Gasteiz)

(+5 rating, 1 votes)Cargando... Permitan que les dé un consejo. Si paran por el barrio vitoriano de Lakua, una jornada que no sea domingo, festivo ni sábado por la tarde, y les apetece tomar un vino rico, entre las 10:30 y las 14:00, o de 17:00 a 21:00, no lo duden: dirijan sus pasos a Vinosfera, “La tienda del vino”. En el corto mostrador del negocio dirigido por los sumilleres Elías Rodero y Raquel Suárez, podrán beber uno de los caldos que ese día despachen por copas, que no son pocos; habitualmente, media docena de tintos, media decena de blancos y un par de cervezas. ¿Que no les convence ninguno? Siempre pueden dar buena cuenta allí mismo de alguna de las muchas otras botellas que despacha enteras (pagando no más 2 euros por el descorche). Pero muy antojadizo tiene que estar uno ese día para no conformarse e incluso atreverse a descubrir algo, pues el menda ha probado allí vinos de varias variedades, denominaciones de origen, tiempo de crianza y nacionalidades: España, Argentina, Chile, Estados Unidos… Allí ha bebido Seis Al Revés, Meditrina, Celeste, Primero, 12 Volts, Luis Alegre, Artadi (Viñas de Gain), Pittacum, Legaris, Xarmant, Lagar de Cervera, Ostatu, Gessami, Murmurón, Carmenere, Gómez de Segura…Para incrementar la satisfacción, pueden pedir raciones de jamón ibérico cortado a cuchillo (bien rico, habitualmente, por menos de diez euros la ración; con posibilidad de solicitar sólo media ración), de cecina (otra buena opción), de queso (según el día)… O una bolsa de patatas fritas ecológicas y alavesas. También despacha conservas (cardo, guindillas, tomate, alcachofas, ventresca, bonito, espárrago, pimientos…), buenos aceites y cuenta con una sección de accesorios y cristalería, para que quedes como un marqués o marquesa llevando a casa un juego de copas, un decantador, una bomba de vacío, un termómetro… Pijadas así. Además, los viernes organizan catas con asuntos tan interesantes como “Cavas vs. champagnes”; “Tintos con uvas nacionales”; y “Crianzas de diferentes zonas”. Tomar parte en las mismas suele costar entre 18,50 y 25...

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Bar Joker Fusion (Monesterio). Historias sobre la tapa

De paso por tierras extremeñas, el hambre apretaba y no me apetecía demasiado el excesivo compañerismo que se vive en las áreas de servicio. Optamos entonces por abandonar la autovía y adentrarnos en algún pequeño pueblo en busca de ambiente más tradicional. Aparecimos casi de golpe en una rotonda con una especie de escultura que luego entendí simulaba una pata de jamón, y que nos recibía con un hermoso rótulo anunciando “Ciudad del jamón”. Toma ésa. Con este nombre, seguro que algo bueno encontraremos que llevarnos al buche, pensamos al unísono. Soy de las que compara y no me conformo con lo primero que se planta en mi camino, de modo que sugerí al conductor adentrarnos un poco más en el lugar (Monesterio) con la posibilidad de rectificar y volver sobre nuestros pasos a ese primer local que avistamos nada más llegar. Pero el calor badajocense se hacía notar y en el asiento de atrás empezaron las quejas y las protestas. Así que “mira que sitio más majo, tres mesas como terraza, un toldo muy apetecible y encima aparcamos en la puerta”. Panda de vagos. En dicho toldo rojo-pasión leo “Joker Fusion”. Creo que puse cara rara; yo, que buscaba tradición, hubiese preferido un Casa Manolo o similar. Debajo de esa inscripción, en tipografía más pequeña, un “50 montaditos y tapas”. Bueno, pues parece que la cosa mejora, pensé. Y allá que nos quedamos. Local limpio en su interior, la tele mantenía entretenidos a cuatro paisanos con el mismo número de cervezas. Despachando alegremente con ellos, y todos atentos al fútbol de la pantalla, un simpático personaje nos recibió al otro lado de la barra con marcado acento extremeño. Nos entregó la carta perfectamente plastificada y me la releí de arriba abajo, de derecha a izquierda, contando únicamente 36 tapas… ¿dónde están las 14 restantes? Demasiado tímida para preguntarlo, ahora lamento… Una vez decidido el almuerzo, volví a ojear el díptico en cuestión, por si aparecía esa docena y pico de ausentes, y en...

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El Real de Siota (Castañares de Rioja). Futuro hostelero

Recientemente me he desplazado a tierras riojanas para tonificar un poco el cuerpo con paseos por rutas del Camino de Santiago que discurren por diferentes municipios de esta comunidad. Uno de estos municipios ha sido Santo Domingo de la Calzada (si, si, donde cantó la gallina después de asada) y muy cerca de allí se encuentra Castañares de Rioja, un pueblito donde una pareja encantadora (Vanessa y Enrique) regentan un hotelito rural en una antigua casa-palacio del Siglo XVIII, que es donde decidí hospedarme el fin de semana. Puede que en otro momento hablemos sobre el magnifico hotel rural. Pese a mi habitual poco interés por el placer de la comida, y más cuando te has desplazado para caminar, el sábado me aventuré a probar algo en el pequeño, pero a la par cuidado y coqueto, comedor del Real de Siota. Éste se encuentra en un lateral de la planta baja del hotel, junto a la cafetería, y no tendrá mas de cinco ó seis mesas, con lo cual es muy probable que otra vez esté lleno, pero yo ya habia avisado y no tuve ese problema. Aunque los primeros platos que recitó de carrerilla Vanessa eran variados, me decidí por algo ligero y solicité una ensalada mixta. En algo menos de cinco minutos la tenía sobre la mesa, acompañada de un par de trozos de pan de chapata, crujiente, reciente y esponjoso en su interior; una delicia. Y qué decir de la ensalada, con los mejores ingredientes naturales: tomate casero, de huerta, con todo su sabor; grandes trozos de lechuga, pero nada de recortes de las esquinas, crujientes, verdes intensos y coloraciones amarillentas que resaltaban entre los chorros de un buen aceite de oliva; huevo, patata y espárrago acompañaban este plato que, junto con unos toques de cebolla frita, resaltaban el sabor del tomate y la lechuga. Y además bonito, pero no bonito de lata, ventresca natural, dos grandes trozos que coronaban el plato y que no hacían sino rematar una ensalada perfecta. Ya sin...

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Restaurante La Dársena (Suances): Especialistas de verdad

Durante mis merecidas minivacaciones cantábricas pre-Semana Santa aproveché para celebrar mi cumpleaños en Suances, entre spas, paseos y potes. Suances mola con y sin domingueros, y solemos tomar zuritos y blanquitos en La Dársena, gran local que hace esquina, tiene una terracita que atora el tráfico peatonal, una cristalera desmontable que en verano permite poner barra también de cara al exterior, un amplio bar donde nos suelen poner tapitas gratis (queso si hay suerte, patatas chips si no, aceitunas de aperitivo, cacahuetes vespertinos que devuelvo por indigestos y simiescos…), un comedor pequeño expuesto a los parroquianos, otro grande más recogido, y una pecera junto a la puerta donde los mariscos esperan a que los pesquen. Un día, en su barra acodado (ignoro si con palillo entre los dientes), vi pasar al cocinero de cráneo rapado con una bandeja donde relucía un lomo de bonito blanco y le solté a La Txurri: «Tenemos que venir a comer aquí pronto. Vete a mirar qué tal está el comedor principal». Acudió obediente (le vencería la curiosidad) y regresó diciendo que era amplio y acogedor y estaba lleno de gente. El 16 de abril cumplí mi palabra. Reservamos mesa a la esbelta belleza que ordena a la clientela y custodia el acceso, y tras potear un rato más nos adentramos en el comedor de colores cálidos beiges y blancos. Había mesas elegantes, algunos sofás pegados a la pared (donde yo me senté), demasiados niños y numerosos camareros de ambos lados del charco afanosos (contando a la maitre, al menos nos atendieron cuatro personas; quizá debido a ello nos entregaron una primera factura que no nos correspondía). Ya acomodados en nuestra mesa con lamparitas y todo elegimos el agua (Solares, un litro) y vino blanco, pues La Dársena es un local especializado en arroces, pescados y mariscos. La carta de vinos estaba bien surtida pero rápidamente me decanté por el más barato: Cuatro Rayas, Rueda, verdejo 2010, fresco, ácido, algo carbónico. Justito, sin más. 9 euritos sin IVA pero...

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